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"Hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana. Y del Universo no estoy seguro"
Albert Einstein

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lunes, 27 de enero de 2020


"Ring ring.

Ha llamado la abuela. Que qué tal todo. Que si todo bien. Que cuándo me caso. Ay, abuela, qué cosas tienes, que antigua. Niña, que yo a tu edad ya llevaba 6 años casada.

Avanzo por la casa. Buenos días, cariño. ¿Has dormido poco?, tienes mala cara. Que cuándo voy a cortarme estos pelos. Que parezco una salvaje. Hija, si yo lo digo por ti. Que estarás mas mona.

Desayuno. Que a qué hora salgo hoy. Vaya hija, todo lo que trabajas. No, eso no es algo bueno. Pero a trabajar no irás así, ¿verdad?, que cuándo te quitas eso que llevas en la nariz. Que dónde vas así. Te hace más fea.

Un mensaje. Hola ¿Qué haces? ¿No puedes quedar hoy? Que a ver cuándo dejo este trabajo, que me tiene esclavizada. Que tú vales mucho más. Y a ver si me haces un dibujito ¿eh? porque me lo regalas ¿no?

Oye, ¡Cuánto tiempo sin hablar! Ya ves, tía. Todo bien, si si. Oye y tú sigues con ese tío que... ¿No? Con quién. Pero ¿informal? Cuánto de informal. No lo estoy entendiendo. A ver cuándo sientas la cabeza un poco, hija, que se nos pasa el arroz.

Me flipa el que tienes en las costillas.¿es un lobo, no? Loba, loba, perdón. Que cuántos llevo. ¿Tan pocos? Que cuándo me hago el siguiente. ¿Tantos? Que cuándo voy a dejar de pagar por estas tonterías."

Todos me preguntas por CUÁNDO, pero ninguno es capaz de decirme POR QUÉ. Por qué os preocupa tanto

lunes, 20 de enero de 2020



Soy fuerte.
Soy muy muy fuerte.

Y resistente. De Acero. De Titanio. De Diamante.
En bruto, por explotar. Un diamante que puede con todo lo que ya ha pasado anteriormente


Porque he pasado por mucho. Mucho. Muchísimo.
Cosas que te dejan temblando. Cosas que te hacen plantearte quién eres. Para qué vales. Por qué estás aquí. Y si merece la pena tanto.

Pero estoy aquí. Entera. Fuerte. Muy fuerte.
Y viva. Vivísima. Viviente. Sobreviviente. Superviviente.

A pesar de todo. A pesar de todos. A pesar de cómos y sin muchos porqués. Estoy viva.
Porque puedo con ello. Porque puedo con todo. Aunque duela. Aunque no me lo crea.

Aunque crea que esto me esta destruyendo. Solo quema. Solamente está ardiendo. Dentro de mí.
Y el humo no me deja ver. Ni respirar. Y las llamas me están abrasando. Y me quiero ir.
Me quiero ir de aquí.

Pero no tengo por qué esconderme. No tengo por qué huir. Porque este es mi sitio. Estas son mis llamas. Este es mi incendio. Entero. Mío. Todo todito mío.
Y estas llamas solo me recuerdan lo que soy.
Diamante
Ignífugo.
Eterna.

Soy suficiente para resistirlo. Soy suficiente para poder con ello. Puedo con ello.
He podido con ello antes. Puedo con ello ahora.
Hoy no lo siento así. Pero lo sé
Lo sé
Lo sé
Lo sé

Lo sé muy bien. Y mañana lo sentiré dentro.
Este es mi incendio.
Estas son mis llamas.
Y solo queman lo caduco, lo degradable. Lo orgánico.

Nunca.
Jamás

Al diamante

domingo, 31 de marzo de 2019




Oye, ¿pero tú siempre vas maquillada? Seguro que eres de las que se pasan dos horas en el baño. Yo no sé de donde sacas tiempo, de verdad,y ganas. Sobretodo ganas. Yo prefiero quedarme durmiendo y que la gente me vea mi cara tal cual.

Menuda cara de cansada tienes, ¿estás mala o algo? Claro, tanto salir, tanta cosa, hija es que ya tenemos una edad para estar todo el día por ahí. Mi madre utiliza un corrector, buenísimo eh, luego le pregunto cuál es. Yo es que nunca he sido de tener ojeras, es genético. Ni granos, ni uno. Pero tú si, ¿no?

Normal, tía, que estés reventada. Si es que no paras de trabajar. Y los fines de semana tenías la cosa esa, claro, si es que al final ni tiempo para comer. Pero mira tía, te estás quedando hecha un fideo, que ahora para el verano viene genial. ¡No hay mal que por bien no venga!

¿Y no te cansas de ir siempre de negro? A ver, no sé, a mi se me haría bastante aburrido. Que cada cual tiene su estilo y no pasa nada ¿eh? solo digo pues que al final la gente se lleva una impresión de ti que quizá no es verdad. ¿Y te dejan trabajar con todos esos piercing, los tatuajes y tal? ¿Ah, si? fíjate, a mi prima le hicieron quitarse el de la oreja. Yo no sé que pensaría de ti si te viera trabajando.

 De verdad,que pasa conlas mujeres que están obsesionadas con su imagen. Que viven contando calorías, con el maquillaje en el bolso no vaya a ser que se les mueva una pestaña. Que pereza de verdad. Oye, te acuerdas de Blanca la de clase? Como una vaca se ha puesto. Como una puñetera vaca.



jueves, 28 de marzo de 2019





Se curó con Lavanda y Romero
Con gasas de algodón y paño,
Tendiditas con mimo 
en su piel de alabastro

Mostraba sus cicatrices,
de rosa y relieve
porque una se cree invencible
cuando ve lo que ya no la hiere.

Pero cosió muy pronto
la herida que debía de sangrar
y fingió que no había lágrimas
cuando tenía dentro un mar.

Lo siento, mi niña
que otra vez nos tenemos que encontrar
Me voy a quedar contigo
hasta que solita puedas caminar

sábado, 29 de octubre de 2016

Sigue jugando




Qué delicada es la paz.
Qué tremendamente fácil es comenzar un guerra. Una lucha. Una batalla.

Una batalla siempre perdida.


Cuando pasan estas cosas, no puedo evitar imaginarme los mil y unos diferentes escenarios en los que esto podría haber sido otra cosa. Todos los universos en los que podría haber habido otro final.
Pero la realidad es solo una. El tiempo es el que tenemos y pensar en otros es redundante.

Es tóxico.

Cuando pasan estas cosas, solemos pensar que todo podría haber ido bien. Que estuvimos tan cerca de la perfección. Que ese pequeño detalle lo fastidió todo y que, sin eso, todo habría sido genial. Pero no es cierto. Hay cosas que no están hechas para salir bien.

Hay cosas que cuando salen mal, están saliendo bien.

Y no pasa nada. En realidad todos seguimos adelante.
Pero la autoestima es una brújula desimantada, que apunta donde quiere y cuando quiere. No es nada de fiar.

¿Por qué parece que todas las interacciones que tenemos con otras personas deben tener significado?
¿Por qué nos cuesta tanto entender que la mayoría de las veces no dejamos huella?
No dejamos huella.
No cambiamos la vida a nadie.
No somo un antes y un después. Y eso nos duele.

Porque sabemos que somos especiales, que valemos la pena y que podemos dejar rastro en las vidas que tocamos. Solo que, a veces, eso no es así o no tanto como quisieramos.

Hoy la brújula dice que yo no soy lo suficiente para hacer un cambio. Dice que me faltan detalles, cosas que se adapten mejor al hueco que, sin quererlo, he intentado rellenar.
Dice la brújula que no ha sido un mal intento, pero por favor, ni de lejos. Dice que me han ganado la partida, y que si quiero jugar de nuevo.


Escúchame. Soy todo lo que tengo que ser. Yo no hago cambios, yo soy el cambio que necesito ver en mi vida y en el mundo.
Mis detalles se multiplican en cada pestañeo y mi misión no es rellanar espacios que nadie me llamó a llenar.
No estaba compitiendo, no lo estaba intendando. No he perdido nada porque yo sigo conmigo y ese es mi premio.

Que juegue tu madre. Im done with this.

Soy una batalla perdida, en una guerra que ya ha firmado la paz.

lunes, 27 de junio de 2016

Daydreamer





Otra vez aquí. Tú y yo. Yo y tú.
Siempre el uno para el otro, eh?

Bueno, miento. Tú, yo y la hoja en blanco.

Tú no lo sabes. Claro, cómo ibas a saberlo? Si yo no te lo he contado, y no eres de mucho preguntar. Me tienes siempre en vilo, a la espera de que digas algo que yo sea capaz de entender. A la espera de que puedas entender lo que yo te estoy diciendo. Tú no eres de muchas palabras.

Pero, en fin, sigamos.

Te decía, pues, que hay algo que tú no sabes y es que tú, como tú, vas cambiando.
Nunca eres el mismo tú.
Te mueves según mis ojos, mis dientes y mis manos. Pero esto no es de ahora. Si lo piensas, esto ha sido así siempre.
Tú has tenido los ojos más bonitos del mundo y la colonia más rica.
Has sido mi recuento de pecas favorito y mis paseos más largos.
Contigo he visto madrugadas de todos los colores.
Tú me has reventado en mil pedazos para que, luego, tú me hayas intentado coser con aguja de punta fina. Pero aguja al fin y al cabo.


Tú. Siempre has sido tú. Pero tú a veces has sido yo.
Has sido mis miedos, mis inseguridades y mis debilidades.
Tú has sido la sorpresa del día, la despedida del año y la lección de la vida.

Tú vas cambiando y yo sigo inmóvil, viendo cómo decides aparecer o desaparecer de mi vista y quién decides ser ahora. Mientras, yo soy los mismos ojos ambarinos, la mismas costillas llenas de cosquillas y los mismos supiros tristes.

Ahora estás otra vez aquí. No sé cuándo decidiste volver ni por qué, claro, qué voy a saber yo si tú a mi no me cuentas nada. Si tú jamás me quieres explicar qué haces, qué dices, qué piensas. Porque tú solo vienes, me enredas, me tejes, me coses y me llenas de cenefas. Me pintas de tus colores favoritos, luego me dices que no te gustan, luego te vuelven a gustar. Dices que con la luz del atardecer, se ven mejor.

Y luego, te vas. Otra vez. Sin explicaciones, sin despedidas.

¿En qué pensarías tú cuando me pintabas? Quizá, en otros colores, en otros pinceles. En otras costillas con otras cosquillas. En otra luz, quizá del amanecer, o puede que incluso en la noche más cerrada.

No me lo vas a decir. Pero lo cierto es que te gusta que sea tu lienzo. El problema es que yo ya estoy cansada de aguantar tus brochas, tus pinceladas y tus colores imposibles. Estoy harta de intentar que la luz sea perfecta, de sentirme mal por los temblores de mi piel y por los crujidos de mis articulaciones. Porque lo intento yo, intento cosas que tú nunca me pides, que ni siquiera sé si son necesarias.

Estoy llena de ti, y cuando te vayas de nuevo me quedaré vacía y quebradiza. Pero te tienes que ir.
Te tienes que ir porque aunque me encantan tus colores...

Me gusta mucho más el color de mis ojos.


Te decía que tú cambias mientras yo sigo como siempre. Creo que te he mentido.
Tú cambias porque yo lo hice primero, porque siempre apareces en el momento más perfecto y te vas cuando menos conviene. Haces lo que te da la gana.

Déjame que me cosa y me coloree yo sola y, así, cuando vuelvas, podré decirte que a quien buscas...
ya no existe.

viernes, 8 de abril de 2016

¿Qué? ¿Qué de qué?




Hay días en los que el Sol te levanta suavemente por la mañana.
Días en los que el espejo te devuelve una imagen alegre, natural, bonita.

Hay días en los que todo parece que va rodado, las escenas de un cuento perfecto que se suceden unas a otras suave, dulce, tranquilamente. Y allí estas tú, protagonista, luciendo sonrisa de anuncio y preguntándote que has hecho tú para merecer tanta suerte y tanta belleza.

Hoy no es uno de esos días.

Hoy en un día de "para qué me habre levantado yo de la cama". De no encontrar las ganas de seguir porque no sabes en qué dirección andas ni si vas demasiado deprisa o demasiado despacio.

Hoy me han hecho sentir que pedía el tiempo. Me han hecho sentir que mi criterio no tenía valor, que mi voz debía ser callada y que sólo me necesitaban por mi existencia corporal.

Existencia corporal que, dicho sea de paso, han juzgado, han opinado y han criticado a su antojo. Hoy me han hecho sentir que solo valgo por mi cuerpo y que, además, mi cuerpo no vale para nada.
Me han querido avergnzar, me han puesto al límite y he sentido la necesidad de gritar, de reñir, de denunciar todas esas injusticias que estaba viendo y padeciendo.

Pero no lo he hecho. Me he callado.
Me he callado por no discutir, por no sembrar en mi sentimiento de enfado y odio. Pero la realidad es que ya estaba plantado y, ahora, los brotes se están extendiendo.


Todos esos brotes que se riegan con las demasiadas responsabilidades que tengo, la falta de tiempo, la desmotivación, el nerviosismo y, por supuesto, con antiguos demonios.

Otra vez, me he sentido mal conmigo misma y, otra vez, me he echado la culpa a mi.
Por eso escribo estás lineas, totalmente para mi, para entender DE UNA VEZ que no, que no ha sido culpa mia. QUe yo no puedo elegir lo que oigo ni lo que siento, y que la reacción a las palabras ajenas se puede controlar pero no lo que nos afecta.

Hoy tengo la cabeza llena de dudas, de miedos, de nostalgia y de rabia. Hoy tengo ganas de que se solucione todo solo.

Pero no va a ocurrir. Por eso, mañana pienso levantarme con la esperanza de que sea uno de esos días en los que el Sol te levanta suavemente por la mañana.

sábado, 16 de enero de 2016

Novena Sinfonía



Non é facile, 
avere le ragione per ridere 
quando andiamo fuori di testa, 




Los artistas nunca supieron que eran artistas. Ni los escritores que cambiarian la mente del mundo.

Nadie controla el momento que vive. Creemos estar en la cresta de la ola, o en rozando el suelo con las rodillas, pero la realidad es que no tenemos ni idea de dónde estamos porque nadie puede conocer pasado, presente y futuro al mismo tiempo.

No sabemos qué pasará mañana. Nos fuimos a la cama sin saber si el día de hoy fue peor o mejor que el de hoy, porque saludamos al día sin saber lo que vamos a enfrentar.

Y te puede asustar, querido lector, desconocer a donde vas. Lo que va a suceder. Sin saber a donde se dirigen tus pasos. Pero por favor.

Por favor.

No te pares. Sigue. Continua. No tengas miedo.

Porque Bécquer no sabía que la gente leería sus versos en su boda.
Ni Van Gogh que la gente mataría por sus pinturas.
Ni Beethoven que sus sinfonías saltarían lágrimas a la gente.


No puedes saber la repercusión que tendrás en el mundo, querido lector. No lo sabes, no lo sabrás. Pero eso no significa que debas dejar de intentar ser importante. Eso no significa que no lo vayas a ser. 




No te estás dando cuenta, pero tienes miles de hilos pendientes de tus muñecas que ajustan o aflojan cientos de aventuras a tu paso.

Sigue, que el miedo no te paralice.

Los artistas nunca supieron que eran artistas.

viernes, 14 de agosto de 2015

Verde y Amarillo


Si salgo corriendo, tú me agarras por el cuello
Y si no te escucho, grita.
Te tiendo la mano, tú agarra todo el brazo
y si quieres más, pues, grita.
-- Jarabe de Palo "Grita"



Hace tanto que te debo estas líneas que ojalá esto sea una sorpresa. Pero una sorpresa de las buenas, de las que te levantan las comisuras de los labios sin querer y te aceleran un poco el pulso. Dime, estas sonriendo? Aun no? bueno, espera un poco. Esto es sólo el principio.


No paro de borrar y volver a escribir palabras que expliquen bien lo que quiero decir y me doy cuenta de que en verdad no sé qué decirte. Y dirás, Jesús, pues menos mal, porque de normal no te callas ni debajo del agua. Y es verdad, que poquito me cuesta contártelo todo y hablarte de cualquier cosa que merodea por mi cabeza. Te he contado tantas cosas, te he hecho escuchar cosas que de normal ni diría a nadie ni tú tampoco escucharías. Horas, cielo, horas y horas pasando frío, pasando sueño, sabiendo que al día siguiente no habría Dios que nos levantara de la cama, pero ahí seguíamos.

Así es un poco como yo veo la amistad. Estar, seguir, permanecer aunque el cuerpo no pueda más, aunque las circunstancias no sean las mejores. Qué fácil es hablar delante de un café (o una cerveza) en una terraza en mayo, ¿verdad? pero a las 2 de la mañana, en enero, con el frío en los dedos y el viento en la cara, quien se queda es quien vale.

Y tú, mágicamente, siempre estás. Cuando pasan cosas geniales, maravillosas, estupenfásticas. Cuando pasan cosas horribles, terribles, dolorosas. No te creas que no soy consciente de la inmensa suerte que tengo de haber coincidido en la vida con un personaje como tú, con un sentido del humor tan absurdo que es imposible no reirte. Con esa manera tan ridícula y eficaz de quitarle hierro a los problemas para no preocupar a lo que te rodean. Con esa ilusión en los ojitos cuando te lo pasas bien con cualquier tonteria. Soy muy afortunada de tener por mejor amigo a un niño enorme con barba, y soy consciente, pero no pienso darte las gracias por nada.

No te daré las gracias por apoyarme siempre que lo he necesitado.
Por entenderme cuando nadie quería hacerlo
Por perdonarme cosas que ni yo me perdonaba
Por valorar cada esfuerzo que hago para ser "mejor" persona.
Por tener la paciencia y el cariño necesario para corregir mis meteduras de pata
Por alegrarte por esas tonterías que no afectan nada en tu vida pero que forman una parte importante de la mía.

No te daré las gracias porque espero poder devolverte cada favor, cada sonrisa, cada regañina, cada charla y cada cerveza en la eternidad de vida que nos queda. Porque quiero que me pongas en evidencia en mi boda, que malcríes a mis hijos y les cuentes cosas horribles de su madre. Quiero que cuando hable de mi adolescencia, de mi vida de niñata de barrio alguien pueda decir "Houna, yo estaba allí"

Y quiero que, esa persona, seas tú.


Corazones verdes y amarillos.

Houna

viernes, 26 de junio de 2015

Caminante, no hay camino




Si has llegado hasta aquí, quizá necesites oir algunas palabras bonitas. Yo no te conozco, quizá pienses que te lo digo por decir. Que mis palabras son clichés de autoayuda barata, impersonal y producida en serie y que por supuesto jamás serán consuelo para lo que te sucede.

Nada más lejos de la realidad, mi querido lector.

Estoy exactamente igual que tú. Un poco perdida, un poco segura de lo que quiero, temerosa del futuro. Yo también me enamoro de canciones, y me acuesto con novelas por la noche. A mi también me pone de mejor humor un día bonito, y me gusta mirar la lluvia por la ventana, segura en casa.

Por eso sé que esto te va a servir.

Porque yo también me pregunto cómo querer puede resultar doloroso si siempre nos han dicho que el amor es lo mejor que podemos ofrecer al mundo. Y es cierto, querido lector, pero nadie nos ha dicho que para que no duela querer, te tienen que querer de vuelta.

Y hay algunas personas que eso no lo saben hacer. Tú también las conoces, como las conozco yo. Esas personas que no dan las gracias, que en lugar de pedir perdón te explican que "ellos son así" y por tanto no pueden cambiar su naturaleza para no herirte. Eres tú, fiel amante amantísimo, quién debe aceptar sus desdenes y sus impulsos. Porque así quizá, quizá algún día te dé las gracias, te diga que valora todo lo que has hecho. Un día que abrirá los ojos, te reconocerá que ha estado ciego o ciega y que, gracias a que tú has estado allí, no ha perdido el rumbo.

Esas personas a las que siempre encuentras la excusa perfecta para perdonar un acto feo, malvado, ofensivo, hiriente y doloroso. Pero no es tan grave, ¿verdad? Ha sido sin querer. "Es que es así."

Lo siento, querido lector, pero tengo que decirte algo que no quieres escuchar. Es grave, es muy grave.
Es grave porque te hace daño, y tu dolor tiene un valor incalculable que de poca o ninguna manera se puede aliviar y, por tanto, no debes dejar que nadie menosprecie los ataques que te alcancen. Querido lector, entiende que, por mucho que tu lo desees, esas personas no cambian por nadie. No cambian por ellas mismas, por ser felices, no van a cambiar por ti.

Mi queridísimo lector, esta carta es para tí. Para que reconozcas que no eres un saco de boxeo. Que no eres fan de nadie ni le debes absolutamente nada a nadie. Y que nadie que te quiera y te valore pasará por alto tu dignidad y el respeto que nos guardamos todos.

Que no te manden callar porque tu voz merece ser escuchada.
Que no te echen porque tu presencia es muy valiosa
Que no te castiguen porque tú no necesitas que te eduquen.
Que no te ignoren porque tienes mucho que aportar

Mi querido lector, no hace falta que digas adiós, que discutas, que te pelees. Simplemente, avanza. Sigue tu camino y, quien quiera, te seguirá el paso. Quien no, intentará frenarte.

No dejes de avanzar.

https://www.youtube.com/watch?v=VHrLPs3_1Fs

El cartero siempre llama dos veces



No sé si nos dijimos "adiós", "hasta luego" o "hasta nunca" y no porque no estuviera atenta, sino porque no me quiero acordar

Al final todo fueron malas palabras, "porque tú...", "porque yo...", y muchas excusas ,"es que...", "pero...". Explosiones llenas de confesiones en las que la verdad se convirtió en arma, el miedo en testigo y el amor en víctima. "Pues, ¿sabes qué?", "no te lo dije, pero...", no dejamos títere con cabeza, no era nuestro estilo.
Fue un final infeliz para una historia que no nos hizo felices.

Y pensé que, terminada la función, ya no habría más que herir. Pero no, con el telón aun por bajar comenzó la rabia, el resentimiento. El autoconvencimiento de que esto era lo correcto, de que tenía que ser así. De que no merecías que me preocupara, que te quisiera, que te acompañara. La tertulia con miles de corazones ajenos que daban la razón a mi boca y a mi cabeza. Y, mientras tanto, nadie escuchaba a mi pobre corazón sollozando tímidamente.

Hasta que se cansó, y lleno de frustración y rabia mi corazón comenzó a gritar, a dejar sangrar sus cortes y heridas y a preguntarme qué cojones me había pasado, que dónde guardaba ahora todo el amor que tenía para ti y que tú ahora no querías. Y que yo ahora no quería darte. Y aquí te eché de menos. Mucho.
Eché de menos tus ojos escudiñando los míos buscando complicidad. Eché de menos tus risas exageradas, como si mis comentarios fuesen los más ingeniosos del mundo. Eche de menos tu mano sobre mi espalda, tu colonia en mi pañuelo. Busqué en todos los recuerdos de mi pecho, y mi fracturado corazón me mostró todos nuestros momentos, las risas, los abrazos, los besos. Él no se acordaba de nada más que de lo bueno, nada de lo malo. Pero yo, sí.

Y entonces me eché de menos a mí. Eché de menos levantarme con una sonrisa, mirar al frente sin buscarte. Eché de menos ponerme pendientes sin pensar cuáles eran tus favoritos y eché de menos trenzarme el pelo sin recordar que te gustaban mis rizos. Eché de menos mi naturalidad, mi forma de ser, mi tranquilidad. Pero, sobretodo, eché de menos poder oir tu nombre sin que me hiciera daño.

Pero cuando creí que este sería mi nuevo estado de ánimo y que jamás podría acostumbrarme a estar sin ti, entonces me desperté y, mágicamente, ya no te necesitaba. No se cómo ocurrió, solo sé que desde entonces, tu nombre esta más hueco y mi alma está más llena. Que te veo y no te miro. Que te oigo y no te escucho. Que no me sangras, no me dueles.

Por eso, ahora, cuando quieres cogerme la mano, cuando me miras tratando ver a través de mi piel. Cuando buscas ese comentario ingenioso que te haga reír, no lo encuentras. Y no lo encuentras, porque ya no está a tu alcance.



martes, 2 de septiembre de 2014

Reflexiones en voz Alta.



Algunas veces pasa que las ganas de escribir son más grandes que la propia idea que tienes para contar.
A mi, como a muchas personas, no me apetece escribir cuando estoy bien, cuando estoy contenta y radiante de felicidad. Eso sólo me ocurre una vez entre cincuenta textos.
No, la verdad que es que la mayoría de las veces escribo cuando hay algo que no me cuadra. Algo que necesito contar y, sobretodo, reflexionar en voz alta.

Así que hoy, mi querido lector, vamos a repasar algunas lecciones fundamentales que creo que nos(me) vienen bien recordar:

Durante mucho tiempo, creí que las ideas definían a las personas; tú eres aquello que piensas y que defiendes. Tus creencias, opiniones, pensamientos... conforman la persona que tú eres y delimitan de alguna manera lo que vas a pensar y hacer de aquí al futuro. Sin embargo, ahora mismo no estoy de acuerdo.
Creo que las opiniones son sólo eso, opiniones. Ideas heredadas de una cultura, una educación o una experiencia, pero desde luego no pueden delimitar lo que eres ni muchísimo menos lo que serás. Tus ideas no serás más que tuyas si no las conviertes en actos, por tanto, lo que nos distancia unos de otros no son las opiniones, sino los actos. Y creo que muchos actos nos unen más de lo que cualquier opinión pudiera distanciarnos nunca.
Por esto, la lección que saco en claro es: Todas las opiniones son respetables. Todos los actos no.

Siempre he tenido una ligera obsesión con el tiempo. Me agobia mucho la idea de pasado, presente y futuro. Un pasado que no volverá me pone triste. Un presente que no entiendo me agobia. Un futuro que no conozco me da miedo. Me paso mucho tiempo planteándome que voy a hacer en este nuevo minuto de mi vida del cual no conozco absolutamente nada. Añoro miles de cosas del ayer, los recuerdos me torturan en muchísimas ocasiones y me imagino mil futuros diferentes que, en verdad, sé que no son posibles. Sin embargo, ahora mismo no estoy tan agobiada. Creo haberme dado cuenta de que el tiempo pasa, quieras o no, y que vivir angustiado no nos facilita absolutamente nada. Al contrario.
Nada dura para siempre, ni lo bueno ni lo malo. Por eso hay que aprovechar para coger el máximo de ese nuevo segundo que estás viviendo y que nunca más volverá.
Por esto, la lección que saco en claro es: La única manera de aprovechar el tiempo es aprendiendo de cada instante.

Muchas veces he escuchado que el tiempo hace el olvido. He intentado olvidar muchísimas cosas, experiencias que no me han gustado, personas que me han dolido o situaciones que me han avergonzado. Pero el olvido no es algo que se elige, es algo que se te da y se te quita sin razón aparente. Y cuando crees que lo has olvidado, el recuerdo te sacude la cara con su guante de hielo, con ese escalofrío que te recorre la espina dorsal recordándote todo aquello que creíste dejar atrás.  Sin embargo, ahora creo que el olvido no es la solución de nada. Algunas cosas no se trata de olvidarlas, sino de aprender a vivir con ellas y aceptar lo que conllevan.
Por esto, la lección que saco en claro es: Saltar los obstáculos es mucho mejor que rodearlos.

Y por último, creo que muchas veces fuerzo cosas que no tienen que ser. Como casi todos, yo también tengo varias facetas de mi misma y, tengo que reconocer, que alguna vez he focalizado la atención en alguna en concreto para hacer las simpatías de alguien. Sin embargo, creo que es un absoluto error. No tenemos que fingir ser quien no somos por nadie. Nadie lo merece, ni que hagan ese esfuerzo por él ni que le mientan de esa manera. Creo que no hay nada más bonito que las cosas que suceden de manera natural y te sorprenden.
Por esto, la lección que saco en claro es: Lo que no tiene que ser, no será. Ni más ni menos.


Y hasta aquí mis reflexiones de hoy. Gracias por acompañarme en este pequeño paseo.

domingo, 22 de junio de 2014

Las Preguntas de Detective

La sangre se secará debajo de mis uñas
Y el viento se levantará para alzar mis velas.
Así que puedes dudar
Puedes odiar
Pero lo sé, sé que no importa lo que haga falta.

Vuelvo a casa. Vuelvo a casa
Dile al mundo que vuelvo a casa.
Deja que la lluvia limpie todo el dolor de ayer
Sé que mi reino me espera, y han perdonado todos mis errores

Vuelvo a casa.

Aquí ya nadie se acuerda, pero hubo un tiempo en el que todo lo que se decía era verdad. Nadie duda de la veracidad de las palabras, no te podías imaginar que la historia que te contaban fuera distinto a la realidad que se describía.
En el que para enterarte de algo solo tenías que preguntar una sola vez, y todos los datos se te volcaban de golpe para tapiar todas las dudas al respecto.

Pero eso ya no sucede. Ahora las palabras cruzan por un hilo metálico entre dos rascacielos. A cada letra añadida, un paso más. En cualquier momento puede fallar y caerse y convertirse en otra mentira más que te han contado. Casi nadie llega ya al otro lado, y nunca nadie llega en línea recta. 
Se inventaron las "Preguntas de Detective" : El qué, el cuándo, el cómo, el dónde, el quién y el por qué. Se creó la "Palabra de Honor" y los "Juramentos", unas pequeñísimas parcelas de verdad reservadas para aquellos momentos en los que uno realmente necesita que le crean. Pero a veces, ni siquiera eso es suficiente.

Porque no sé que es peor, si no creer a nadie o que nadie te crea. Si no poder confiar en nadie o que nadie pueda confiar en ti.


Nos quejamos de que todo el mundo miente, de que no se puede confiar en nadie y de que todo el mundo es igual. Pero luego no nos atrevemos a decir la verdad, a reconocer nuestros errores o nuestros hechos personales.

A decir lo siento, a decir me arrepiento...o a decir clarísimo que te jodan. 
Pero como no nos atrevemos, ahí nos quedamos, entre dos rascacielos, en medio del vacío sujetos por una minúscula creencia de que hacemos lo correcto. Para... ¿quién?

¿Qué nos costaría ser sinceros? Pues ni más, ni menos que mentir.

Mucho.


viernes, 21 de febrero de 2014

Are you ready boots?


"You keep saying you've got something for me.
something you call love, but confess.
You've been messin' where you shouldn't have been a messin'
and now someone else is gettin' all your best." -These boots are made for walking Nancy Sinatra


He leído un artículo esta mañana. El título era algo así como "Las chicas sois maravillosas" y el escritor argumentaba todas las razones por las que las mujeres somos maravillosas, las cuales había discutido con sus amigos. Era algo así como un listado de lo que los hombres buscan y lo que no quieren encontrar en nosotras.
Independientemente de que esté de acuerdo o no, la verdad es que me ha hecho reflexionar. ¿Se puede hacer una lista de lo que queremos o no en una pareja? Si es que sí, ¿Qué debiera poner en la lista de las mujeres? ¿Coincidimos todas? ¿Es sólo aplicable en sentido romántico?


He dado vueltas al tema, arriba y abajo, de lado a lado, para darme cuenta de que mi lista sería muy difícil de escribir. Quizá fuera demasiado corta o extremadamente larga. O puede que pusiera cosas tremendamente irreales e inalcanzables, o tan absurdas y simples que nadie les prestaría atención. Estoy segura de que estas listas son una estupidez, por la sencilla razón de que estas cosas no son un contrato a firmar, no hay una vacante a la que se presentan varios candidatos que cumplen los requisitos mencionados en un anuncio por palabras del periódico. Pero si algún ser humano le interesa, aquí va la lista, que puede que no represente a todas las personas, ni a todas las mujeres, es muy probable que ni siquiera me represente a mi por completo:

-Tu novio solo puede decidir cómo te pones si es diciendo "Te queda bien, pero es que el vestido negro te queda impresionante" Nunca comentarios tipo "Vas enseñando todo", "parece que vas pidiendo guerra",...

- Tu novia solo puede obligarte a quitarle la barba si tu objetivo es parecerte a Gandalf, David el Gnomo o Tom Hanks en Naufrago . Todos los puntos anteriores, os quedan genial. Menos la pelusilla del bigote, eso fuera.

- Por muy definido que tenga mi estilo musical, cinematográfico, literario o solo me gusten una marca de palomitas, invítame siempre a probar cosas nuevas. Es lo mejor del mundo

- En contra de la opinión pública, la mayoría de las veces que una mujer dice NO, significa NO.

- Nadie, repito, NADIE, se enamora jamás de alguien sin personalidad.

-Los extremos son tan odiosos como las comparaciones. Si estas con alguien muy distinto a tu ex, cállate, no es imprescindible que digas todas las cosas super distintas que tienen. En serio, a ninguna de las dos personas les interesa.

-A los mentirosos se les ve desde lejos. No digas algo solo por quedar bien. Si te gusta Mujeres Hombres y Viceversa, ¡DILO! Es mejor eso a poner cara de subnormal mientras tu alrededor lo critica.

- Si estás esperando a que venga alguien a demostrarte que el amor vale la pena y que luchará por tí para toda la vida, espera sentado. Si quieres algo, ve a por ello.

-  Las cosas buenas nunca deben callarse, las malas casi siempre. Si hoy me ves más guapa o más contenta, dímelo.

- Si para una tía/o buena/o, se puede mirar, sí. Pero aseguraros de que la mirada que echéis a vuestra pareja después sea muy convincente.

- LOS CELOS NO SON UNA FORMA DE DEMOSTRAR AMOR. NUNCA. No lo son, ni ahora ni jamás.

- No hay nada más patético que un comentario disfrazado de complejo para recibir halagos. Dime que eres feo, que te diré que sí, que mucho.

- Pide ayuda siempre que lo necesites. No puedo adivinar qué te pasa ni mucho menos cómo solucionarlo. Pero tengo abrazos de sobra para cuando quieras.

-¿Empezar una relación esperando que la otra persona cambie? ¡EEEEEEEEERROR!

- Es imposible que seas un experto en todo, por tanto tampoco puedes dar lecciones de absolutamente todo lo que ocurre. Observa y aprenderás.

- Nada es más atractivo que alguien que hace lo que le gusta solo por gusto y no por reconocimiento externo. Sea lo que sea. Si te gusta el punto de cruz, no lo grites al mundo, deja que lo descubra.

- "Que carilla tienes de sueño" siempre sonará mejor que "Menudas ojeras tienes, qué harías anoche"

- A nadie le gustan las cosquillas. Si descubres donde tengo cosquillas, cállate, esa información no le interesa a nadie ni mucho menos una demostración en directo.

- Nadie es más interesante que tú mismo. No te inventes manías absurdas o patrones de comportamiento ridículos que más que interesante te hacen parecer oligofrénico.

-Evitad comentarios estúpidos. No me digáis que tengo un tatuaje, que llevo un piercing o que una parte de mi pelo es rosa. Lo sé, juro que lo sé.

-Te puede gustar lo que hago aunque sea muy distinto a lo que haces tú. No hay ninguna regla escrita que diga que no puedes salir de tu campo de conocimiento. A Einstein le encantaba el karaoke.

- Ni rubias/os, ni morenas/os, ni pelirrojas/os. Da lo mismo, lo único importante es que concuerde el color con las cejas.

- Los amigos son sagrados. Todo lo que digas acerca de ellos puede ser motivo de enfado, por muy cierto o objetivo que sea. Piensa que si son mis amigos, es por algo y lo más seguro es que sea por ese defecto.

-A título personal, me encantan que me digan todas las cosas raras y estúpidas que hago. Y que, aun así, se queden conmigo.

- No tenemos ni idea de qué queremos. Podríamos hacer miles y miles de lista, que nos gusta tanto y tan poco que se cumpla entera como que no. Los requisitos son la peor guía a seguir, así que, nunca los sigas.


Que al menos hayáis sonreído.

lunes, 3 de febrero de 2014

Con nuestra tinta

"E di notte andar via fra i pensieri la sùmentre in torno a noi bellissime stelle. "



Es tremenda la capacidad que tenemos para hacernos daño. Todos tenemos un talento natural para herir y crear preocupaciones y dolor innecesario. No necesitamos mucho entrenamiento, ni siquiera premeditación. Simplemente lo hacemos y ya está.
Algunos son como las ortigas, cubiertos de pequeñas cápsulas urticantes que atacan indiscriminadamente a todo el que se acerca sin precaución. Te pican, te escuecen, pero pasadas unas horas sólo queda una irritación visible que hará que nunca más te acerques a una persona así.

Otros son como los gatos, que esconden sus uñas en almohadillas de buenas palabras y sonrisas. Dejan que los acaricies y se acurrucan a tu lado buscando tu calor y tu compañía, pero cuando no te lo esperas te arañan y te marcan para siempre. Una herida que tardará varios días en curarse y que es lo suficientemente profunda como para infectarse y degenerar en una cicatriz que no logrará desaparecer nunca.

Sin embargo, otros son como los escarabajos, escondidos bajo un duro caparazón de inseguridades y miedos que, aunque no muy cómodo, proporciona una protección indiscutible. Cuando alguien les ataca, sólo se protegen y esperan a que termine el riesgo para continuar tranquilamente su camino. Nada del exterior puede dañarles, pero el interior puede destruirlos por completo, porque con miedo nunca podrán avanzar tanto como quisieran, ni mucho menos tanto como podrían.

¿Quién de todos está equivocado? ¿Quién de todos ellos está en lo cierto?
No podemos decir nada de ninguno de ellos, porque quién sabe qué los convirtió en lo que son.
Si la ortiga pica, quizá es que alguien la mordió.
Si el gato araña, quizá es que alguien le traicionó
Y si el escarabajo se oculta, quizá es que alguien le humilló.

¿Por qué quedarse sólo con eso? ¿Por qué olvidar que todo el mundo tiene un pasado, que todos vivimos un presente y que, por supuesto, todos merecemos un futuro?

A mi se me ha juzgado sin conocerme, y estoy segura de que a ti también.
Me han picado sin razón alguna, me han arañado sin saber por qué y se han ocultado de mi sin motivo aparente.
Y créeme, me han hecho daño. Pero yo no soy nadie para convencerles de algo que no quieren ver por ellos mismos. Si están empeñados en juzgarme por un pasado, desde luego no merecen estar en mi futuro ni tampoco influir en mi presente. Todos hemos cambiado, y seguiremos cambiando, y eso no nos hace peores o mejores, nos hace tan diferentes a lo que fuimos y a lo que seremos. Ni más ni menos.

He dicho adiós a muchas personas, otras muchas se han despedido de mi y de otras, sencillamente, me separó el camino. Ha habido dolor, por supuesto, pero estoy segura de que todos los cambios han sido ha mejor. Cambié ortigas por flores, gatos por perros y escarabajos por mariposas.

Si tú eres de los que dije adiós, espero no haberte hecho daño y que hayas encontrado todo lo que de verdad merecías.
Si eres de los que te despediste de mi, ojalá que no te arrepientas de tu decisión y que compartas tu vida con quien de verdad quieres compartirla
Si el camino nos separó, puede que nos volvamos a reunir y podamos hablar de todo lo que vivimos juntos, o que nunca más nos veamos y tengamos un buen recuerdo que visitar de vez en cuando.

Intenta no hacer daño, intenta que no te hagan daño

lunes, 20 de enero de 2014

Amor Amargo

“Incluso las personas que creen que no podemos hacer nada para cambiar nuestro destino, miran antes de cruzar la calle”

Una palabra. Una sola palabra para definirla.
Pasión.

Conoces esos perfumes, envasados en tarritos diminutos de cristal, con formas estrambóticas y llamativas? Tan concentrados que una sola gotita impregna con su olor varios centímetros de piel.
Así de intensa es ella, pero lo es tanto que no solo queda perfumada toda ella, sino que se extiende a todo lo que hace, todo lo que toca y todo lo que siente.

Nada es indiferente, todo tiene su por qué, su cómo y su consecuencia. Todo lo vive de tantas maneras posibles que a veces cree que las emociones le desbordan. Pero es mentira, ella siempre lo controla y lo conduce por donde quiere, que suele ser al mejor camino. Busca, encuentra y muestra, siempre tiene algo que haga su día emocionante, incluso en la más dura y gris de las rutinas, ella lo colorea de tus colores favoritos.
A veces, de rojo pintalabios
Otras de blanco tippex
Incluso de naranja Trasto

Pero hay un color que no tengo ni idea de cómo lo consigue. No sé qué mezcla ni mucho menos en qué proporción pero, joder, cómo me gusta ese color.
Es el color de sus ojos, un color de ternura, calidez y cariño. ¿Sabes de color tiene el olor de las avellanas tostadas? ¿O el color del aroma a chocolate caliente? Pues de ese color tiene ella los ojos.
Es un refugio, un oasis donde resguardarte de toda la toxicidad de este maldito mundo. Donde poder abrir tus heridas sin que nadie les eche humo. Donde reír a carcajadas sin que nadie se fije en el color de tus dientes. Un lugar donde ser tú mismo.

Ella es Madriz con rizos.

Es toda una suerte haberla encontrado, y que ella me haya dejado encontrarla. Contando todas esas historias de princesas, torres y caballeros andantes. Con todas esas veces que se distraía con el más mínimo movimiento del exterior. Con esa risa rítmica que tanto me gusta y que recuerdo tan bien.
Me ha enseñado a ser feliz con muy poquito. A sentirme bien. A mirar el paisaje desde muchos sitios para quedarme con lo más bonito, lo más puro. Quedarme con la esencia.


Gracias, princesa de Maine, Reina de Nueva Inglaterra.

viernes, 29 de noviembre de 2013

dawning


Las madrugadas. 
Catalizadores de las emociones. Da igual lo que te pase, lo que pienses o lo que sientas. Si es de madrugada será mucho más grande.
Alguien debería avisar de que, al igual que una canción que subes el volumen en su parte más épica, las madrugadas nos suben el volumen de las emociones. La sangre va mas rápido, el corazón late más rápido, la respiración se acelera y los ojos navegan de lado a lado. No habrá primavera lo suficientemente hormonada que se compare al potencial de una madrugada.

Cuando nos pasa algo bueno, este amplificador horario es maravilloso. El aroma se transforma en perfume, la caricia en masaje y la mirada en proposición.
Pero cuando la dicha no es buena, la eternidad toma un nuevo significado y el dolor otro baremo. Aunque no hay motivo para desolarse. Dicen que las peores noches preceden a los mejores días y que no habrá noche lo suficientemente larga que no termine con un amanecer.
La oscuridad es como un camaleón, que se adapta a los colores de nuestra cara. Y si lloras, todo tendrá color lágrima. 
Pero si ríes...

¡Ay si ríes!

domingo, 27 de octubre de 2013

III Carta a la Eternidad








Mi querido lector, normalmente en estas letras suelo hablar de mi, de como vivo, como siento o como hago. Otras muchas veces, hablo de ti, de cómo ayudarte y de cómo te sientes, que seguramente sea como alguna vez me he sentido yo.
Pero hoy no, hoy no voy a hablar de mi, ni de ti.

Voy a hablarte de ella.
Ella.

Tiene el pelo pelirrojo, con reflejos muy dorados. Dicen que yo saqué mi melena de ella, aunque para mi no se parecen en nada. Tiene unos ojos enormes, redondos y verdosos, que aunque miran muy severos soy muy muy tiernos.
No es muy alta, pero no por ello abusa de tacones. Ahora, eso sí, es coqueta como ella sola. No deja pasar el carmín y es la única persona que conozco que sabe y utiliza tocados. Esos sombreritos chiquititos que parecen de juguete. Pues ella se los pone, más chula que ná

No tiene carrera universitaria, pero sabe prácticamente de todo. Y lo mejor de todo, es que de lo que no sabe, no habla. No es de estas personas que presumen a cabeza vacía y boca llena. Para nada. Aprende de todo porque sabe que puede hacerlo. Es severa y en muchas ocasiones puede parecer desagradable o desarraigada. Parece imposible que una persona así sea tan increíblemente dulce y cariñosa

Pero no cariñosa de mentira. No es de esas que dicen te quiero siempre, o estén siempre abrazándose. Ella sólo te da un beso, pero el beso más sincero del mundo. Y cuando te pregunta por tus cosas, puedes apostar que de verdad le interesan.

Me acuerdo cuando le conté cómo había ido mi primer año de carrera.
-Abuela! Lo he aprobado todo! y a la primera convocatoria!
-Ay si? Qué bueno, bonita! Cuánto me alegro! que bien te lo vas a pasar este verano entonces!

Sentía toda la felicidad que yo tenía dentro.
Quién me iba a decir que iba a ser la última vez que podría contarle mis éxitos académicos. O mis fracasos.
O que ya jamás iba a verme bailar, con esas flores en el pelo que tantísimo le gustaban:
-Niña, que te has puesto de faralaes? Y la flor qué? la flor dónde?
-Abuela jo..  que la flor se me enreda en el pelo...
-Tú no sale a bailar sin flor y sin coral. Y ya.

Que no sé dónde me voy a sentar en las comidas familiares, porque yo siempre estaba a su lado. Que nadie me va a decir lo bonita que estoy de verde y blanco. Ni nadie le dirá a mi madre que tengo "Ojos de gitana" aunque a día de hoy aun no sepa muy bien si es bueno o malo.

Que te echo mucho de menos abuela, y fíjate que en absurdas tonterías.
Me acuerdo perfectamente de tu olor, de tu tono de voz, que tu forma de andar.

"dejad a la niña en paz, con 18 estaba soltera y con 19 estaba casada"
Fíjate abuela, no me he casado ni con 18, ni creo que me case con 19.

Jamás me di cuenta de lo muchísimo que nos unías a todos y lo importante que eras para nuestra familia.

Y no te escribo más, porque sé que si esto te lo dijera en persona me dirías "Ay, qué pesada eres!"
Cuídanos mucho, abuela, ya que nosotros ya no te podemos cuidar a ti más

Te quiero.




miércoles, 9 de octubre de 2013

The girl who lived



Que se escuche, y que se entienda.

Esos días en los que levantarse parece tan inútil. En los que la fuerza se ha evaporado durante la noche y nos deja como prensados entre las sabanas de la cama. Esos días en los que sale caro hasta pestañear.

Luego hay otros días en los que no hay Sol que te acueste. En los que tu fuerza mueve el mundo y despierta a los pájaros. Esos días en los que sonríes convencido.

No hay tanta diferencia entre ambos. Un concepto, una idea, una palabra que lo cambia absolutamente todo.
¿Café? ¿Sueño?
Mucho más sencillo que eso
¿Fiesta? ¿Amigos? ¿Sexo?
Mucho más personal que eso.

Ilusión.

Por las mañanas no me levanta el café, ni dormir ocho horas. Ni siquiera los estrógenos mezclados con adrenalina endulzados de endorfinas.

No hay química lo suficientemente potente que pueda imitar la Ilusión.
Cafeína, Dopamina, Melatonina... ni siquiera juntas consiguen la Serotonina que produce el tener algo por lo que vivir.
Algo por lo que soñar.
Por lo que luchar.

Y no importa que la noche anterior lloraras hasta dormir. Que pelearas con todo ser viviente a tu al rededor.
O que fracasaras en todos tus intentos anteriores.
Si tienes una mínima esperanza de que puede pasar, de que puedes conseguirlo, te levantarás con la sonrisa dibujada, las pilas cargadas y la actitud necesaria.

Mi Ilusión, ser alguien.
Y me levantaré hasta que lo consiga. El día que no me levante más, lo habré conseguido.

jueves, 29 de agosto de 2013

When is all over



"El verano ha llegado y pasó
La inocencia puede nunca perderse
Despiértame cuando septiembre termine"  
                                                  Wake me up when September ends, Green Day


Siempre he creído que un día son 24 horas cargadas de oportunidades para conseguir todo lo que imagines. De Sol a Sol, puedes ver crecer tu imperio, avanzar tus pasos y abrir tus puertas. En un día todo puede cambiar, pero nunca sabemos de qué forma.

El día amanece con toda su luminosidad, dejando ver con cada rayito de luz todas esas esperanzas que te cargaban de energía y positivismo. Pero empieza a llover, y aunque no des importancia a la primera gota, las 300000000 sucesivas te darán conciencia. Y si no das impotancia a la lluvia, puede que si se la des al viento, a los truenos, a los relámpagos o al granizo. 
El día tiene 24 horas cargadas de oportunidades para que tu vida se vuelva un absoluto desastre.

Pero Lorenzo se acuesta, cierra sus ojitos sin importarle que tú te hayas quedado destrozado, desilusionado y decrépito. Son tan injustos los rayos del Sol.

Porque todo lo que iluminan, lo dejan en la oscuridad sin previo aviso. Lo que en un momento era un prado soleado y vibrante, se convierte en un paraje desamparado y tenebroso. 
Y quizá ese sea el objetivo, hacerte creer que sin él todo se vuelve lúgubre y oscuro. Y cuando te dejas llevar por los demonios, te resignas a una vida custodiada por la Luna y renuncias a la melanina en tu piel, el Sol aparece de nuevo. Arrogante y autosuficiente, sabiendo que todo lo que le odies será todo lo que le necesites.



Pero, qué puedes esperar de alguien así? De alguien que basa su poder enla necesidad de los demas. Dónde estaba el Sol cuando yo lo necesitaba? Para leer en la noche, para pasear en las madrugadas, para calentar mis develos o simplemente para iluminar y broncear mi cara. 
No, no estaba, porque el Sol aparece cuando quiere y le viene en gana. Cuando el cree conveniente que debe aparecer.

Pero está muy equivocado. Yo no necesito al Sol más de lo que él me necesita a mi.  Porque todos los ganadores necesitan que les aplaudan. Porque todos los heroes necesitan un villano al que enfrentarse. Porque todo ángel necesita un diablo al que negar.

Sin mí, querida Estrella, no eres más que eso, gas incandescente flotando en un universo que te ignora y al que solo coexistes. Yo soy quien apreciaba tu calor, tu luz y tu beso dorado. Yo te hacía sentir importante y valoraba tus esfuerzos incluso cuando nadie más lo hacia. Yo vi virtudes en todos tus defectos y luché porque los valoraras.

Pero ahora, ya no me vale. A quién vas a despertar en las mañanas, entrando furtivo por mi ventana?
Quién valorara tus sofocos en los días de verano y te echará de menos entre la nieve de Enero?
Quién? porque yo, ya no.


Ni me faltas, ni me sobras. Me eres indiferente.