La vida no es justa. Lo sé, no te descubro nada nuevo querido lector.
Ya sabíamos todos que el equilibrio cósmico entre el bien y el mal se encuentra en mantenimiento desde hace muchos, muchísimos años.
Los agentes encargados de la recompensación o castigo por las acciones parecen haberse ido a por tabaco.
Ya no existe el bien y el mal absoluto. Ahora todo es relativo
Y por su puesto, en un mundo tan egocéntrico y egoista, por relativo quiere decir, relativo a mí.
El bien y el mal se verán juzgados en relación a las consecuencias que en mí tengan, no es así?
Y esto, dentro de lo que cabe, no es muy grave. La valoración que tu puedas concretar a algo no implica al resto. O si?
Pueden afectar a los demás los juicios que yo imponga, según mi criterio, a las acciones? Sí? No? Tal vez?
y si es así, de qué manera les afecta?
Quizá hayamos traspasado la frontera y ya no sólo opinemos de acciones o hechos. Quizá hayamos incluido también a las personas.
Tachamos de incultos, de egoistas, de tontos, de interesados, de mentirosos, de traicioneros, de superficiales, de pesados, de tristes, de necesitados.
Interesante que todo sean cosas malas, eh?
Nos tomamos la libertad de juzgar al resto bajo un baremo variable que sólo nosotros conocemos, que nadie más comparte en su exactitud y que sería imposible de exponer o racionalizar.
Y a pesar de lo absurdo y ridículo que suena, lo tomamos como prueba fiable a nuestro criterio.
Quiénes somos nosotros para decidir qué está bien y qué mal?
Quién te crees que eres para obviar todas las cualidades de una persona y encerrarla bajo la descripción breve que pueda aportar un adjetivo?
Qué poder sobrehumano nos coloca por encima del bien y del mal y nos capacita para juzgarlo todo?
No somos nadie. No podemos valorarlo. No somos capaces. Es inútil intentarlo.
No por tachar a alguien de egoista tú lo serás menos. Y no por colocar el Sanbenito a una persona inmaduro tu te volverás más maduro.
Recuerda que el relativismo sólo funciona contigo, no con el resto ;)
Ahora, más que nunca.
Bienvenido
"Hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana. Y del Universo no estoy seguro"
Albert Einstein
Albert Einstein
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domingo, 5 de agosto de 2012
sábado, 9 de junio de 2012
Soraidos
No siempre nos damos cuenta de todo lo que tenemos. De todo lo que disfrutamos sin merecerlo, ni ganarlo.
Sin esfuerzo ni talento, sin ganas y sin dedicación. Y a pesar de todo, tenemos prácticamente de todo.
Por eso es bueno de vez en cuando hacer un alto, una pausa para darte cuenta de todo lo que tienes.
Y yo puedo decir que tengo muchísimo. Las tengo a ELLAS.
Son muchísimo más que mis amigas, muchísimo más que mis mejores amigas
Son mis risas, mis alegrias y mis sonrisas
Mis abrazos, mis paseos y mis momentos
Ellas compensan mis defectos, corrigen aquello en lo que yo me equivoco y exaltan las cosas que hago bien.
Son todo lo que a mi me falta por ser :)
Mis chicas, mis niñas, muchísimas gracias por estar siempre ahi
porque todos los momentos con vosotras tienen algo bueno que recordar, algo que me hace darme cuenta de lo afortunada que soy con vosotras
Y aunque me encanta reir con vosotras, pasarlo bien y celebrar la vida entre nosotras, lo que más me gusta es cuando discutimos, cuando tenemos diferentes puntos de vista, cuando las frases no coinciden.
Es ahí cuando te das cuenta de que la amistad está mucho por encima de eso.
Sin malos rollos, ni rencores ni rabias acumuladas. Sabeis hablar las cosas, sabeis arreglarlo, sabeis valorar la amistad por encima del orgullo
Y eso, mis chicas, os hace muy grandes
Sin esfuerzo ni talento, sin ganas y sin dedicación. Y a pesar de todo, tenemos prácticamente de todo.
Por eso es bueno de vez en cuando hacer un alto, una pausa para darte cuenta de todo lo que tienes.
Y yo puedo decir que tengo muchísimo. Las tengo a ELLAS.
Son muchísimo más que mis amigas, muchísimo más que mis mejores amigas
Son mis risas, mis alegrias y mis sonrisas
Mis abrazos, mis paseos y mis momentos
Ellas compensan mis defectos, corrigen aquello en lo que yo me equivoco y exaltan las cosas que hago bien.
Son todo lo que a mi me falta por ser :)
Mis chicas, mis niñas, muchísimas gracias por estar siempre ahi
porque todos los momentos con vosotras tienen algo bueno que recordar, algo que me hace darme cuenta de lo afortunada que soy con vosotras
Y aunque me encanta reir con vosotras, pasarlo bien y celebrar la vida entre nosotras, lo que más me gusta es cuando discutimos, cuando tenemos diferentes puntos de vista, cuando las frases no coinciden.
Es ahí cuando te das cuenta de que la amistad está mucho por encima de eso.
Sin malos rollos, ni rencores ni rabias acumuladas. Sabeis hablar las cosas, sabeis arreglarlo, sabeis valorar la amistad por encima del orgullo
Y eso, mis chicas, os hace muy grandes
Os quiero :)
jueves, 24 de mayo de 2012
Alonso de Avellaneda
Normalmente, las etapas en la vida se suceden sin que nosotros lo apreciemos.
Día a día, todo parece igual, pero al mirar al pasado todo es diferente y no sabemos ni cómo hemos llegado ahí ni qué ha pasado en ese tiempo para que todo cambie tanto.
Pero, a veces, hay un hecho que marca definitivamente el final y el inicio de una nueva etapa.
Ese hecho puede ser una graduación. Como la nuestra, graduación 2012.
Este acto significa en final de nuestra estapa como estudiantes de bachillerato y nuestro inicio como preuniversitarios o como pre lo que sea. El caso es que comenzamos una nueva circunstancia.
Llevábamos tanto tiempo preparando este día, tanto tiempo esperándolo...
Hace poco más de un mes, estábamos todos deseando que llegara ya el verano y despedirnos de todo este agobio y estrés de exámenes y demás.
Si vamos un poco más atrás, nos encontraremos en septiembre, recién venidos del veranito y sentados el primer día de clase, ese primer día que creíamos que sólo era una presentación y en realidad tuvimos que quedarnos hasta las 2 de la tarde.
Y remontándonos a los inicios, Septiembre de 2010. Un grupo de adolescentes iniciaban su aventura en Bachillerato.
Eramos un grupo de lo más raro, bueno , y lo seguimos siendo. Somos de lo más variopinto y diferente posible, cada cual de su padre y de su madre. Pero hay que ver lo bien que congeniamos.
Se me viene a la mente todos esos recreos, sentados en la mesa de pin pon , riéndonos y quejándonos de las clases, los exámenes y la vida de bachillerato. Las vueltas a casa andando, saliendo todos por esa puerta con la cuestecita, dando gracias por terminar por fín el día. Las semanas de exámenes, en las que acabábamos con la mano y la muñeca deshechas de escribir y hacer apuntes. Adolescentes despeinados y ojerosos que se presentaban en articulo mortis a un exámen que no estaban seguros de ser capaces de superar.
Ha sido un curso dificil, no nos vamos a engañar. Pero la verdad es que sólo puedo acordarme de los buenos momentos con vosotros. De los ratitos entre clase y clase de risas, de las horas en el Aula 19 estudiando o jugando a las cartas, de los paseitos a la cafetería a comprar un bocadillo o de los momentos de congelación en clase porque la calefacción no funcionaba.
Son cosas que voy a echar mucho de menos.
me gustaría poder escribir en un papel todas las cosas buenas y momentos que hemos pasado juntos, en esas aulas de las que tantos nos quejábamos y en ese instituto que tanto hemos detestado a veces.
Ayer fue nuestro último día juntos, como clase y como amigos. A partir de ahora, todas las veces que nos vemamos seremos ex compañeros, amigos que se reunen para recordar tiempos vividos juntos.
Yo no sé si seguiremos viéndonos, o si desaparecé de vuestras vidas. Pero si tengo claro que me habeis hecho vivir unos años increibles y que eso no lo puede cambiar nadie.
GRACIAS POR TODO CLASE!!!
gracias por todo.
Día a día, todo parece igual, pero al mirar al pasado todo es diferente y no sabemos ni cómo hemos llegado ahí ni qué ha pasado en ese tiempo para que todo cambie tanto.
Pero, a veces, hay un hecho que marca definitivamente el final y el inicio de una nueva etapa.
Ese hecho puede ser una graduación. Como la nuestra, graduación 2012.
Este acto significa en final de nuestra estapa como estudiantes de bachillerato y nuestro inicio como preuniversitarios o como pre lo que sea. El caso es que comenzamos una nueva circunstancia.
Llevábamos tanto tiempo preparando este día, tanto tiempo esperándolo...
Hace poco más de un mes, estábamos todos deseando que llegara ya el verano y despedirnos de todo este agobio y estrés de exámenes y demás.
Si vamos un poco más atrás, nos encontraremos en septiembre, recién venidos del veranito y sentados el primer día de clase, ese primer día que creíamos que sólo era una presentación y en realidad tuvimos que quedarnos hasta las 2 de la tarde.
Y remontándonos a los inicios, Septiembre de 2010. Un grupo de adolescentes iniciaban su aventura en Bachillerato.
Eramos un grupo de lo más raro, bueno , y lo seguimos siendo. Somos de lo más variopinto y diferente posible, cada cual de su padre y de su madre. Pero hay que ver lo bien que congeniamos.
Se me viene a la mente todos esos recreos, sentados en la mesa de pin pon , riéndonos y quejándonos de las clases, los exámenes y la vida de bachillerato. Las vueltas a casa andando, saliendo todos por esa puerta con la cuestecita, dando gracias por terminar por fín el día. Las semanas de exámenes, en las que acabábamos con la mano y la muñeca deshechas de escribir y hacer apuntes. Adolescentes despeinados y ojerosos que se presentaban en articulo mortis a un exámen que no estaban seguros de ser capaces de superar.
Ha sido un curso dificil, no nos vamos a engañar. Pero la verdad es que sólo puedo acordarme de los buenos momentos con vosotros. De los ratitos entre clase y clase de risas, de las horas en el Aula 19 estudiando o jugando a las cartas, de los paseitos a la cafetería a comprar un bocadillo o de los momentos de congelación en clase porque la calefacción no funcionaba.
Son cosas que voy a echar mucho de menos.
me gustaría poder escribir en un papel todas las cosas buenas y momentos que hemos pasado juntos, en esas aulas de las que tantos nos quejábamos y en ese instituto que tanto hemos detestado a veces.
Ayer fue nuestro último día juntos, como clase y como amigos. A partir de ahora, todas las veces que nos vemamos seremos ex compañeros, amigos que se reunen para recordar tiempos vividos juntos.
Yo no sé si seguiremos viéndonos, o si desaparecé de vuestras vidas. Pero si tengo claro que me habeis hecho vivir unos años increibles y que eso no lo puede cambiar nadie.
GRACIAS POR TODO CLASE!!!
gracias por todo.
martes, 15 de mayo de 2012
This boots are made for walking
Me hace gracia cómo las madres y padres, abuelos, tios o cualquier persona mayor que tú te dice cuando estás disgustado: Pero no te preocupes hombre! si te queda toda la vida por delante!
Se supone que la idea de futuro debería aportarme consuelo?
Supongo que , a grandes vista, debiera ser así. Pero en un momento concreto, a mi no me soluciona nada el hecho de tener un mañana, o un pasado mañana, o un semana que viene o lo que sea.
Supongo que la idea a reflejar en la frasecita solidaria es que existe la posibilidad de que mañana se solucionen las cosas, que tienes más oportunidades para encauzar tu error.
Pero en el momento de desesperación, significa que mañana las cosas pueden empeorar muchisimo más y que esa sensación de pesar se va a prolongar por los siglos de los siglos y Amén.
Y creo que quizá, o sin quizá, debieramos practicar más eso de "a grandes vistas". Realizar una vivisón global de todo, de nuestro mundo, realidad y vida.
Parece algo sencillo, y el concepto está muy claro pero ese ejercicio de abstracción, de conseguir vencer las tendencias no es nada fácil en realidad.
No lo podemos evitar, somos así. Somos calor, sensaciones, pasiones, temperamentos y dolor. Somos gritos, risas, cantos, llantos, caricias , pisadas, miradas... Somos vida y la vida a veces no se deja analizar.
Va rápido, no frena.
Por eso es complicado. Porque hay que tener la mente fria, los pasos decididos y las manos abiertas, para reaccionar rápido y ser capaces de conducir nuestra vida pese a todo.
Nuestra vida no es eterna. Es cambiante, pasajera. Como un río que circula dejando su paso hasta el mar, que es la muerte. Y este río manriqueño no ha de ser criticado en su inicio, ni en su medio, ni en su caida, ni en su máximo caudal ni en su minimo. Ni siquiera debería ser criticado en su desembocadura.
Porque ninguno de esos tramos puede ser entendido sin saber su anterior ni posterior etapa.
Y eso deberíamos hacer :)
Nada es para siempre, nuestra vida se basa en la construcción de recuerdos y de nuestros sueños.
Si hoy estás mal, piensa en qué te ha hecho llegar a esa situación, y que puedes hacer para solucionarla.
Y si no puedes solucionarla, si no sabes qué hiciste mal, qué acción lo cambió todo hacia el desastre, entonces, deja jugar al Tiempo, pues él te prometerá que nada será para siempre :)
Se supone que la idea de futuro debería aportarme consuelo?
Supongo que , a grandes vista, debiera ser así. Pero en un momento concreto, a mi no me soluciona nada el hecho de tener un mañana, o un pasado mañana, o un semana que viene o lo que sea.
Supongo que la idea a reflejar en la frasecita solidaria es que existe la posibilidad de que mañana se solucionen las cosas, que tienes más oportunidades para encauzar tu error.
Pero en el momento de desesperación, significa que mañana las cosas pueden empeorar muchisimo más y que esa sensación de pesar se va a prolongar por los siglos de los siglos y Amén.
Y creo que quizá, o sin quizá, debieramos practicar más eso de "a grandes vistas". Realizar una vivisón global de todo, de nuestro mundo, realidad y vida.
Parece algo sencillo, y el concepto está muy claro pero ese ejercicio de abstracción, de conseguir vencer las tendencias no es nada fácil en realidad.
No lo podemos evitar, somos así. Somos calor, sensaciones, pasiones, temperamentos y dolor. Somos gritos, risas, cantos, llantos, caricias , pisadas, miradas... Somos vida y la vida a veces no se deja analizar.
Va rápido, no frena.
Por eso es complicado. Porque hay que tener la mente fria, los pasos decididos y las manos abiertas, para reaccionar rápido y ser capaces de conducir nuestra vida pese a todo.
Nuestra vida no es eterna. Es cambiante, pasajera. Como un río que circula dejando su paso hasta el mar, que es la muerte. Y este río manriqueño no ha de ser criticado en su inicio, ni en su medio, ni en su caida, ni en su máximo caudal ni en su minimo. Ni siquiera debería ser criticado en su desembocadura.
Porque ninguno de esos tramos puede ser entendido sin saber su anterior ni posterior etapa.
Y eso deberíamos hacer :)
Nada es para siempre, nuestra vida se basa en la construcción de recuerdos y de nuestros sueños.
Si hoy estás mal, piensa en qué te ha hecho llegar a esa situación, y que puedes hacer para solucionarla.
Y si no puedes solucionarla, si no sabes qué hiciste mal, qué acción lo cambió todo hacia el desastre, entonces, deja jugar al Tiempo, pues él te prometerá que nada será para siempre :)
jueves, 19 de abril de 2012
Colorá
Hay cosas que no entiendo. Bueno, muchas cosas. Pero una en particular
Por qué nos cuesta tanto ser sinceros? Y no me refiero a esa moda de "decir las cosas a la cara" de " yo lo que pienso te lo digo de frente". Verduleros podemos ser todos.
La gente se confunde. Ser sincero no consiste en decir todo lo que se te pase por la cabecita, en escupir al de enfrente aquellas verdades que no quiere oir pero tu se las dices porque eres muy "transparente". Así se hace daño, se puede causar mucho dolor y además innecesario.
Ser sincero conlleva pensar, decir y hacer lo mismo. Ser coherente con lo que quieres y lo que pretendes.
Y eso sí que es realmente dificil. Tanto, que la mayoría no lo cumple y quien lo cumple, no lo hace todo el tiempo.
Y la mayor mentira, la más gorda, la más exagerada es, además, la que más repetimos.
Ese famosísimo " Me da igual"
La indiferencia... aah... la indiferencia.
Que falsa es eh?
Las cosas nos dan asco, nos dan envidia, nos dan rabia, coraje, impotencia, pena, alegria. Muchas cosas, pero nunca nos dan igual.
Pero no lo reconocemos, y es ahí donde no somos sinceros.
Porque si algo nos duele, quizá debieramos decirlo. Pero no, eso nunca! cómo reconocer que a tí te puede dañar algo tan absurdo y tan ridículo?!
Y recurrimos al "Me da igual"
Pues a mi no me da igual, no, por supuesto que no.
Acepto que me molesta, que me irrita y que me pone de mal humor.
Pero lo reconoceré, siempre, para mi y nunca para el resto.
Para el resto de la humanidad siga pensando que soy inmune, que no me importa nada más allá de mis narices. Y para que se pregunten por qué estoy triste, estoy desganada o estoy enfadada.
No, no soy sincera. Pero, acaso tú si?
Por qué nos cuesta tanto ser sinceros? Y no me refiero a esa moda de "decir las cosas a la cara" de " yo lo que pienso te lo digo de frente". Verduleros podemos ser todos.
La gente se confunde. Ser sincero no consiste en decir todo lo que se te pase por la cabecita, en escupir al de enfrente aquellas verdades que no quiere oir pero tu se las dices porque eres muy "transparente". Así se hace daño, se puede causar mucho dolor y además innecesario.
Ser sincero conlleva pensar, decir y hacer lo mismo. Ser coherente con lo que quieres y lo que pretendes.
Y eso sí que es realmente dificil. Tanto, que la mayoría no lo cumple y quien lo cumple, no lo hace todo el tiempo.
Y la mayor mentira, la más gorda, la más exagerada es, además, la que más repetimos.
Ese famosísimo " Me da igual"
La indiferencia... aah... la indiferencia.
Que falsa es eh?
Las cosas nos dan asco, nos dan envidia, nos dan rabia, coraje, impotencia, pena, alegria. Muchas cosas, pero nunca nos dan igual.
Pero no lo reconocemos, y es ahí donde no somos sinceros.
Porque si algo nos duele, quizá debieramos decirlo. Pero no, eso nunca! cómo reconocer que a tí te puede dañar algo tan absurdo y tan ridículo?!
Y recurrimos al "Me da igual"
Pues a mi no me da igual, no, por supuesto que no.
Acepto que me molesta, que me irrita y que me pone de mal humor.
Pero lo reconoceré, siempre, para mi y nunca para el resto.
Para el resto de la humanidad siga pensando que soy inmune, que no me importa nada más allá de mis narices. Y para que se pregunten por qué estoy triste, estoy desganada o estoy enfadada.
No, no soy sincera. Pero, acaso tú si?
domingo, 1 de abril de 2012
Nothing Else Matters
"Las apariencias engañan, no se puede judgar un libro sólo por la portada"
No es la primera vez que escuchas ( o lees) esta frase. Nos la han repetido cientos de veces, cada dos por tres y a veces sin venir a cuento.
Se supone que, tal y como predica la frase, deberíamos saber que nuestra primera impresión puede estar equivocada y habría que dar una segunda oportunidad para poder valorar de verdad objetivamente.
Me resulta muy irónico que esta frase se sitúe por bandera de la Sociedad de los Prejuicios y que se empeñen en grabar esta frase a fuego en nuestra mente cuando ninguno de nosotros la toma en cuenta a la hora de la verdad.
Porque es así, todos tenemos la frase bien clarita en nuestra mente, pero a nadie se le ocurre contar con ella cuando alguien comete un error. Pero, sin embargo, cuando es a nosotros a quien se nos judga precipitadamente y erroneamente , la idea feliz salta como un resolte y como grandes tolerantes que somos decimos: Joe! Es que no se puede judgar sin conocer!
PERO DESCARAOOOO!
Cómo se puede tener tanto morro? Y no lo niego, yo también lo he hecho. Y más de una vez.
No creo que prejudguemos por gusto, lo hacemos por el simple hecho de catalogar a la gente.
Disponiendo a la gente en categorías podemos asignarles una serie de caracterísicas, defectos, puntos fuertes y posibles ataques, todo ello para disponer una información útil a la hora de defendernos.
Y es aquí donde el prejuicio alcanza su máximo ridículo. Nos exponemos a un equivocarnos con respecto a los demás solo para no exponernos a un daño. Daño el cual no sabemos si nos van a hacer, pero oye, que nosotros nos adelantamos que somos más listos que nadie.
Quizá deberíamos dar una oportunidad a los demás, para demostrarnos lo que de verdad quieren y de verdad sonñ Y dar una oportunidad a los demás será darnos una a nosotros mismos, para ver lo que somos capaces de hacer, de soportar o de confiar.
Sé un poco más generoso con el resto, porque no sabes qué les sucede, o qué piensan o qué sufren, y así ellos lo serán contigo cuando te suceda algo, cuendo pienses en algo y cuando sufras.
Nothing else matters
No es la primera vez que escuchas ( o lees) esta frase. Nos la han repetido cientos de veces, cada dos por tres y a veces sin venir a cuento.
Se supone que, tal y como predica la frase, deberíamos saber que nuestra primera impresión puede estar equivocada y habría que dar una segunda oportunidad para poder valorar de verdad objetivamente.
Me resulta muy irónico que esta frase se sitúe por bandera de la Sociedad de los Prejuicios y que se empeñen en grabar esta frase a fuego en nuestra mente cuando ninguno de nosotros la toma en cuenta a la hora de la verdad.
Porque es así, todos tenemos la frase bien clarita en nuestra mente, pero a nadie se le ocurre contar con ella cuando alguien comete un error. Pero, sin embargo, cuando es a nosotros a quien se nos judga precipitadamente y erroneamente , la idea feliz salta como un resolte y como grandes tolerantes que somos decimos: Joe! Es que no se puede judgar sin conocer!
PERO DESCARAOOOO!
Cómo se puede tener tanto morro? Y no lo niego, yo también lo he hecho. Y más de una vez.
No creo que prejudguemos por gusto, lo hacemos por el simple hecho de catalogar a la gente.
Disponiendo a la gente en categorías podemos asignarles una serie de caracterísicas, defectos, puntos fuertes y posibles ataques, todo ello para disponer una información útil a la hora de defendernos.
Y es aquí donde el prejuicio alcanza su máximo ridículo. Nos exponemos a un equivocarnos con respecto a los demás solo para no exponernos a un daño. Daño el cual no sabemos si nos van a hacer, pero oye, que nosotros nos adelantamos que somos más listos que nadie.
Quizá deberíamos dar una oportunidad a los demás, para demostrarnos lo que de verdad quieren y de verdad sonñ Y dar una oportunidad a los demás será darnos una a nosotros mismos, para ver lo que somos capaces de hacer, de soportar o de confiar.
Sé un poco más generoso con el resto, porque no sabes qué les sucede, o qué piensan o qué sufren, y así ellos lo serán contigo cuando te suceda algo, cuendo pienses en algo y cuando sufras.
Nothing else matters
domingo, 25 de marzo de 2012
Peppermint
Hace ya bastante que no me paso por aquí. He dejado este espacio un poco vacío en estos últimos meses.
Y aunque no tengo excusa, sí que tengo explicación, pero a ti mi querido lector, no te interesa eso.
Puede que incluso no te interese nada de lo que te voy a decir o a expresar en estas lineas, pero en mi ilusa y confiada mente de blogger, haré como que no es así :).
Siempre trato de mostrarte el lado positivo de las cosas, enseñarte una visión más edulcorada y esperanzadora de lo que se plantea realmente amargo y desolador. He tratado de regalarte esperanza, ilusión. Y puede que me halla equivocado.
Sí, me he dejado algo por el camino. Y de ese ALGO es de lo que vamos a hablar hoy.
Hoy voy a hablarte de la dececpción.
Porque es imposible comprender lo maravilloso de la esperanza sin conocer lo terrible del fracaso.
Porque no se puede valorar la oportunidad hasta que no se siente que lo has perdido todo y que no hay marcha atrás.
Pero estoy segura de que no te descubro nada nuevo, ¿Me equivoco?
Seguro que tú, tan bien como yo, conoces el fracaso y sus desagradables efectos secundarios.
Porque lo horrible no es equivocarse, fracasar o peder. Lo peor es todo lo que eso conlleva.
La decepción en tu rostro y en el de los que te acompañan..
El tiempo y la dedicación empleadas a un objetivo que no se cumple...
La frustración de no haber logrado algo para lo que has puesto todo tu empeño...
La agonía de saber las consecuencias de no cumplir los objetivos necesarios...
Además el consecuente fustigamiento mental al que nos sometemos nosotros mismos:
No sirvo para nada... No podré alcanzar mis metas... Esto es lo mejor que lo pudo hacer... No llegaré nunca a nada... Soy un torpe, un inútil...
Sí! desde luego es una sensación gloriosa ¿verdad?
y después del fracaso, de sus efectos secundarios y de la tortura personal, viene el momento definitivo, la lucha entre el destino, la mente y tú mismo;
Ese momento en el que te encuentras completamente perdido, sin saber a donde dirigir tus esfuerzos, si es que aun te quedan, y te haces la terrible pregunta: ¿Que hago ahora?
Porque ese es el problema querido lector! No se trata sólo de equivocarse en una acción, en un momento, situación y espacio concretos. No no, esto abarca mucho más.
Se trata del desmoronamiento total de tus planteamiento, el declibe de tu estructura mental. El momento en el que tooooodas las ideas que mantenías seguras y grabadas a fuego en tu frágil e inconsciente mente se derrumban cual castillo de naipes mecido por la sarcástica brisa veraniega. CATAPLOF!
Y ya está! ¿Ahora qué? Si no queda nada, nada a lo que sujetarse. Nada por lo que creer, luchar o simplemente algo en lo que centrar tu odio y culpar de tus desgracias.
No, no hay nada. Solos tú, el destino y la tragedia.
Pero no te voy a dejar así de perdido, amadísimo lector. No, claro que no.
Voy a darte un pequeño secreto, una pequeña pista para volver a encontrar el camino cuando te encuentres en ese cruce de universos internos y externos.
Sólo memoriza esta frase: Nada de lo que crees, es tal y como crees.
QUÉEEE?? O sea que tu idea de orientar al desorientado es confundirle aun más???
Nooooooo, tranquilidad. No se trata de nada de eso.
Se trata de que seas capaz de juzgar los hechos con objetividad.
De verdad crees que el fracaso ha sido tan horrible? Está todo realmente perdido? No hay ninguna solución posible? Tan decepcionados están tus seres queridos? De verdad todo lo que has hecho no ha servido para nada? En serio crees que no vales para nada?
Seguro que si te hicieran estas preguntas en otro momento más agradable, contestarías de manera muy diferente, y seguramente más acertada.
Entonces, mi querido lector, mi consejo es que no te dejes llevar por la amargura del momento.
Haz el favor de secar tus lágrimas, estabilizar tu respiración entrecortada, deja de mover la pierna nerviosamente y de obcecarte en lo horrible de la situación y la gravedad de los hechos.
Date otra oportunidad, ¿no crees que te la mereces?
Tú sabes perfectamente que la constancia y la perseverancía conducen al éxito, pues intentalo otra vez, algo habrás aprendido de la vez anterior. Algo habrá cambiado en ti para que ahora sea mejor.
Tú puedes hacer mucho más por el mundo que lamentarte por él. Pues, a qué esperas para demostrarlo?
Adelante.
Y aunque no tengo excusa, sí que tengo explicación, pero a ti mi querido lector, no te interesa eso.
Puede que incluso no te interese nada de lo que te voy a decir o a expresar en estas lineas, pero en mi ilusa y confiada mente de blogger, haré como que no es así :).
Siempre trato de mostrarte el lado positivo de las cosas, enseñarte una visión más edulcorada y esperanzadora de lo que se plantea realmente amargo y desolador. He tratado de regalarte esperanza, ilusión. Y puede que me halla equivocado.
Sí, me he dejado algo por el camino. Y de ese ALGO es de lo que vamos a hablar hoy.
Hoy voy a hablarte de la dececpción.
Porque es imposible comprender lo maravilloso de la esperanza sin conocer lo terrible del fracaso.
Porque no se puede valorar la oportunidad hasta que no se siente que lo has perdido todo y que no hay marcha atrás.
Pero estoy segura de que no te descubro nada nuevo, ¿Me equivoco?
Seguro que tú, tan bien como yo, conoces el fracaso y sus desagradables efectos secundarios.
Porque lo horrible no es equivocarse, fracasar o peder. Lo peor es todo lo que eso conlleva.
La decepción en tu rostro y en el de los que te acompañan..
El tiempo y la dedicación empleadas a un objetivo que no se cumple...
La frustración de no haber logrado algo para lo que has puesto todo tu empeño...
La agonía de saber las consecuencias de no cumplir los objetivos necesarios...
Además el consecuente fustigamiento mental al que nos sometemos nosotros mismos:
No sirvo para nada... No podré alcanzar mis metas... Esto es lo mejor que lo pudo hacer... No llegaré nunca a nada... Soy un torpe, un inútil...
Sí! desde luego es una sensación gloriosa ¿verdad?
y después del fracaso, de sus efectos secundarios y de la tortura personal, viene el momento definitivo, la lucha entre el destino, la mente y tú mismo;
Ese momento en el que te encuentras completamente perdido, sin saber a donde dirigir tus esfuerzos, si es que aun te quedan, y te haces la terrible pregunta: ¿Que hago ahora?
Porque ese es el problema querido lector! No se trata sólo de equivocarse en una acción, en un momento, situación y espacio concretos. No no, esto abarca mucho más.
Se trata del desmoronamiento total de tus planteamiento, el declibe de tu estructura mental. El momento en el que tooooodas las ideas que mantenías seguras y grabadas a fuego en tu frágil e inconsciente mente se derrumban cual castillo de naipes mecido por la sarcástica brisa veraniega. CATAPLOF!
Y ya está! ¿Ahora qué? Si no queda nada, nada a lo que sujetarse. Nada por lo que creer, luchar o simplemente algo en lo que centrar tu odio y culpar de tus desgracias.
No, no hay nada. Solos tú, el destino y la tragedia.
Pero no te voy a dejar así de perdido, amadísimo lector. No, claro que no.
Voy a darte un pequeño secreto, una pequeña pista para volver a encontrar el camino cuando te encuentres en ese cruce de universos internos y externos.
Sólo memoriza esta frase: Nada de lo que crees, es tal y como crees.
QUÉEEE?? O sea que tu idea de orientar al desorientado es confundirle aun más???
Nooooooo, tranquilidad. No se trata de nada de eso.
Se trata de que seas capaz de juzgar los hechos con objetividad.
De verdad crees que el fracaso ha sido tan horrible? Está todo realmente perdido? No hay ninguna solución posible? Tan decepcionados están tus seres queridos? De verdad todo lo que has hecho no ha servido para nada? En serio crees que no vales para nada?
Seguro que si te hicieran estas preguntas en otro momento más agradable, contestarías de manera muy diferente, y seguramente más acertada.
Entonces, mi querido lector, mi consejo es que no te dejes llevar por la amargura del momento.
Haz el favor de secar tus lágrimas, estabilizar tu respiración entrecortada, deja de mover la pierna nerviosamente y de obcecarte en lo horrible de la situación y la gravedad de los hechos.
Date otra oportunidad, ¿no crees que te la mereces?
Tú sabes perfectamente que la constancia y la perseverancía conducen al éxito, pues intentalo otra vez, algo habrás aprendido de la vez anterior. Algo habrá cambiado en ti para que ahora sea mejor.
Tú puedes hacer mucho más por el mundo que lamentarte por él. Pues, a qué esperas para demostrarlo?
Adelante.
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