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"Hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana. Y del Universo no estoy seguro"
Albert Einstein
Albert Einstein
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domingo, 31 de marzo de 2019
Oye, ¿pero tú siempre vas maquillada? Seguro que eres de las que se pasan dos horas en el baño. Yo no sé de donde sacas tiempo, de verdad,y ganas. Sobretodo ganas. Yo prefiero quedarme durmiendo y que la gente me vea mi cara tal cual.
Menuda cara de cansada tienes, ¿estás mala o algo? Claro, tanto salir, tanta cosa, hija es que ya tenemos una edad para estar todo el día por ahí. Mi madre utiliza un corrector, buenísimo eh, luego le pregunto cuál es. Yo es que nunca he sido de tener ojeras, es genético. Ni granos, ni uno. Pero tú si, ¿no?
Normal, tía, que estés reventada. Si es que no paras de trabajar. Y los fines de semana tenías la cosa esa, claro, si es que al final ni tiempo para comer. Pero mira tía, te estás quedando hecha un fideo, que ahora para el verano viene genial. ¡No hay mal que por bien no venga!
¿Y no te cansas de ir siempre de negro? A ver, no sé, a mi se me haría bastante aburrido. Que cada cual tiene su estilo y no pasa nada ¿eh? solo digo pues que al final la gente se lleva una impresión de ti que quizá no es verdad. ¿Y te dejan trabajar con todos esos piercing, los tatuajes y tal? ¿Ah, si? fíjate, a mi prima le hicieron quitarse el de la oreja. Yo no sé que pensaría de ti si te viera trabajando.
De verdad,que pasa conlas mujeres que están obsesionadas con su imagen. Que viven contando calorías, con el maquillaje en el bolso no vaya a ser que se les mueva una pestaña. Que pereza de verdad. Oye, te acuerdas de Blanca la de clase? Como una vaca se ha puesto. Como una puñetera vaca.
jueves, 28 de marzo de 2019
Se curó con Lavanda y Romero
Con gasas de algodón y paño,
Tendiditas con mimo
en su piel de alabastro
Mostraba sus cicatrices,
de rosa y relieve
porque una se cree invencible
cuando ve lo que ya no la hiere.
Pero cosió muy pronto
la herida que debía de sangrar
y fingió que no había lágrimas
cuando tenía dentro un mar.
Lo siento, mi niña
que otra vez nos tenemos que encontrar
Me voy a quedar contigo
hasta que solita puedas caminar
sábado, 29 de octubre de 2016
Sigue jugando
Qué delicada es la paz.
Qué tremendamente fácil es comenzar un guerra. Una lucha. Una batalla.
Una batalla siempre perdida.
Cuando pasan estas cosas, no puedo evitar imaginarme los mil y unos diferentes escenarios en los que esto podría haber sido otra cosa. Todos los universos en los que podría haber habido otro final.
Pero la realidad es solo una. El tiempo es el que tenemos y pensar en otros es redundante.
Es tóxico.
Cuando pasan estas cosas, solemos pensar que todo podría haber ido bien. Que estuvimos tan cerca de la perfección. Que ese pequeño detalle lo fastidió todo y que, sin eso, todo habría sido genial. Pero no es cierto. Hay cosas que no están hechas para salir bien.
Hay cosas que cuando salen mal, están saliendo bien.
Y no pasa nada. En realidad todos seguimos adelante.
Pero la autoestima es una brújula desimantada, que apunta donde quiere y cuando quiere. No es nada de fiar.
¿Por qué parece que todas las interacciones que tenemos con otras personas deben tener significado?
¿Por qué nos cuesta tanto entender que la mayoría de las veces no dejamos huella?
No dejamos huella.
No cambiamos la vida a nadie.
No somo un antes y un después. Y eso nos duele.
Porque sabemos que somos especiales, que valemos la pena y que podemos dejar rastro en las vidas que tocamos. Solo que, a veces, eso no es así o no tanto como quisieramos.
Hoy la brújula dice que yo no soy lo suficiente para hacer un cambio. Dice que me faltan detalles, cosas que se adapten mejor al hueco que, sin quererlo, he intentado rellenar.
Dice la brújula que no ha sido un mal intento, pero por favor, ni de lejos. Dice que me han ganado la partida, y que si quiero jugar de nuevo.
Escúchame. Soy todo lo que tengo que ser. Yo no hago cambios, yo soy el cambio que necesito ver en mi vida y en el mundo.
Mis detalles se multiplican en cada pestañeo y mi misión no es rellanar espacios que nadie me llamó a llenar.
No estaba compitiendo, no lo estaba intendando. No he perdido nada porque yo sigo conmigo y ese es mi premio.
Que juegue tu madre. Im done with this.
Soy una batalla perdida, en una guerra que ya ha firmado la paz.
lunes, 27 de junio de 2016
Daydreamer
Otra vez aquí. Tú y yo. Yo y tú.
Siempre el uno para el otro, eh?
Bueno, miento. Tú, yo y la hoja en blanco.
Tú no lo sabes. Claro, cómo ibas a saberlo? Si yo no te lo he contado, y no eres de mucho preguntar. Me tienes siempre en vilo, a la espera de que digas algo que yo sea capaz de entender. A la espera de que puedas entender lo que yo te estoy diciendo. Tú no eres de muchas palabras.
Pero, en fin, sigamos.
Te decía, pues, que hay algo que tú no sabes y es que tú, como tú, vas cambiando.
Nunca eres el mismo tú.
Te mueves según mis ojos, mis dientes y mis manos. Pero esto no es de ahora. Si lo piensas, esto ha sido así siempre.
Tú has tenido los ojos más bonitos del mundo y la colonia más rica.
Has sido mi recuento de pecas favorito y mis paseos más largos.
Contigo he visto madrugadas de todos los colores.
Tú me has reventado en mil pedazos para que, luego, tú me hayas intentado coser con aguja de punta fina. Pero aguja al fin y al cabo.
Tú. Siempre has sido tú. Pero tú a veces has sido yo.
Has sido mis miedos, mis inseguridades y mis debilidades.
Tú has sido la sorpresa del día, la despedida del año y la lección de la vida.
Tú vas cambiando y yo sigo inmóvil, viendo cómo decides aparecer o desaparecer de mi vista y quién decides ser ahora. Mientras, yo soy los mismos ojos ambarinos, la mismas costillas llenas de cosquillas y los mismos supiros tristes.
Ahora estás otra vez aquí. No sé cuándo decidiste volver ni por qué, claro, qué voy a saber yo si tú a mi no me cuentas nada. Si tú jamás me quieres explicar qué haces, qué dices, qué piensas. Porque tú solo vienes, me enredas, me tejes, me coses y me llenas de cenefas. Me pintas de tus colores favoritos, luego me dices que no te gustan, luego te vuelven a gustar. Dices que con la luz del atardecer, se ven mejor.
Y luego, te vas. Otra vez. Sin explicaciones, sin despedidas.
¿En qué pensarías tú cuando me pintabas? Quizá, en otros colores, en otros pinceles. En otras costillas con otras cosquillas. En otra luz, quizá del amanecer, o puede que incluso en la noche más cerrada.
No me lo vas a decir. Pero lo cierto es que te gusta que sea tu lienzo. El problema es que yo ya estoy cansada de aguantar tus brochas, tus pinceladas y tus colores imposibles. Estoy harta de intentar que la luz sea perfecta, de sentirme mal por los temblores de mi piel y por los crujidos de mis articulaciones. Porque lo intento yo, intento cosas que tú nunca me pides, que ni siquiera sé si son necesarias.
Estoy llena de ti, y cuando te vayas de nuevo me quedaré vacía y quebradiza. Pero te tienes que ir.
Te tienes que ir porque aunque me encantan tus colores...
Me gusta mucho más el color de mis ojos.

Te decía que tú cambias mientras yo sigo como siempre. Creo que te he mentido.
Tú cambias porque yo lo hice primero, porque siempre apareces en el momento más perfecto y te vas cuando menos conviene. Haces lo que te da la gana.
Déjame que me cosa y me coloree yo sola y, así, cuando vuelvas, podré decirte que a quien buscas...
ya no existe.
viernes, 8 de abril de 2016
¿Qué? ¿Qué de qué?
Hay días en los que el Sol te levanta suavemente por la mañana.
Días en los que el espejo te devuelve una imagen alegre, natural, bonita.
Hay días en los que todo parece que va rodado, las escenas de un cuento perfecto que se suceden unas a otras suave, dulce, tranquilamente. Y allí estas tú, protagonista, luciendo sonrisa de anuncio y preguntándote que has hecho tú para merecer tanta suerte y tanta belleza.
Hoy no es uno de esos días.
Hoy en un día de "para qué me habre levantado yo de la cama". De no encontrar las ganas de seguir porque no sabes en qué dirección andas ni si vas demasiado deprisa o demasiado despacio.
Hoy me han hecho sentir que pedía el tiempo. Me han hecho sentir que mi criterio no tenía valor, que mi voz debía ser callada y que sólo me necesitaban por mi existencia corporal.
Existencia corporal que, dicho sea de paso, han juzgado, han opinado y han criticado a su antojo. Hoy me han hecho sentir que solo valgo por mi cuerpo y que, además, mi cuerpo no vale para nada.
Me han querido avergnzar, me han puesto al límite y he sentido la necesidad de gritar, de reñir, de denunciar todas esas injusticias que estaba viendo y padeciendo.
Pero no lo he hecho. Me he callado.
Me he callado por no discutir, por no sembrar en mi sentimiento de enfado y odio. Pero la realidad es que ya estaba plantado y, ahora, los brotes se están extendiendo.
Todos esos brotes que se riegan con las demasiadas responsabilidades que tengo, la falta de tiempo, la desmotivación, el nerviosismo y, por supuesto, con antiguos demonios.
Otra vez, me he sentido mal conmigo misma y, otra vez, me he echado la culpa a mi.
Por eso escribo estás lineas, totalmente para mi, para entender DE UNA VEZ que no, que no ha sido culpa mia. QUe yo no puedo elegir lo que oigo ni lo que siento, y que la reacción a las palabras ajenas se puede controlar pero no lo que nos afecta.
Hoy tengo la cabeza llena de dudas, de miedos, de nostalgia y de rabia. Hoy tengo ganas de que se solucione todo solo.
Pero no va a ocurrir. Por eso, mañana pienso levantarme con la esperanza de que sea uno de esos días en los que el Sol te levanta suavemente por la mañana.
sábado, 16 de enero de 2016
Novena Sinfonía
Non é facile,
avere le ragione per ridere
quando andiamo fuori di testa,
Los artistas nunca supieron que eran artistas. Ni los escritores que cambiarian la mente del mundo.
Nadie controla el momento que vive. Creemos estar en la cresta de la ola, o en rozando el suelo con las rodillas, pero la realidad es que no tenemos ni idea de dónde estamos porque nadie puede conocer pasado, presente y futuro al mismo tiempo.
No sabemos qué pasará mañana. Nos fuimos a la cama sin saber si el día de hoy fue peor o mejor que el de hoy, porque saludamos al día sin saber lo que vamos a enfrentar.
Y te puede asustar, querido lector, desconocer a donde vas. Lo que va a suceder. Sin saber a donde se dirigen tus pasos. Pero por favor.
Por favor.
No te pares. Sigue. Continua. No tengas miedo.
Porque Bécquer no sabía que la gente leería sus versos en su boda.
Ni Van Gogh que la gente mataría por sus pinturas.
Ni Beethoven que sus sinfonías saltarían lágrimas a la gente.
No puedes saber la repercusión que tendrás en el mundo, querido lector. No lo sabes, no lo sabrás. Pero eso no significa que debas dejar de intentar ser importante. Eso no significa que no lo vayas a ser.
No te estás dando cuenta, pero tienes miles de hilos pendientes de tus muñecas que ajustan o aflojan cientos de aventuras a tu paso.
Sigue, que el miedo no te paralice.
Los artistas nunca supieron que eran artistas.
viernes, 14 de agosto de 2015
Verde y Amarillo
Si salgo corriendo, tú me agarras por el cuello
Y si no te escucho, grita.
Te tiendo la mano, tú agarra todo el brazo
y si quieres más, pues, grita.
-- Jarabe de Palo "Grita"
Hace tanto que te debo estas líneas que ojalá esto sea una sorpresa. Pero una sorpresa de las buenas, de las que te levantan las comisuras de los labios sin querer y te aceleran un poco el pulso. Dime, estas sonriendo? Aun no? bueno, espera un poco. Esto es sólo el principio.
No paro de borrar y volver a escribir palabras que expliquen bien lo que quiero decir y me doy cuenta de que en verdad no sé qué decirte. Y dirás, Jesús, pues menos mal, porque de normal no te callas ni debajo del agua. Y es verdad, que poquito me cuesta contártelo todo y hablarte de cualquier cosa que merodea por mi cabeza. Te he contado tantas cosas, te he hecho escuchar cosas que de normal ni diría a nadie ni tú tampoco escucharías. Horas, cielo, horas y horas pasando frío, pasando sueño, sabiendo que al día siguiente no habría Dios que nos levantara de la cama, pero ahí seguíamos.
Así es un poco como yo veo la amistad. Estar, seguir, permanecer aunque el cuerpo no pueda más, aunque las circunstancias no sean las mejores. Qué fácil es hablar delante de un café (o una cerveza) en una terraza en mayo, ¿verdad? pero a las 2 de la mañana, en enero, con el frío en los dedos y el viento en la cara, quien se queda es quien vale.
Y tú, mágicamente, siempre estás. Cuando pasan cosas geniales, maravillosas, estupenfásticas. Cuando pasan cosas horribles, terribles, dolorosas. No te creas que no soy consciente de la inmensa suerte que tengo de haber coincidido en la vida con un personaje como tú, con un sentido del humor tan absurdo que es imposible no reirte. Con esa manera tan ridícula y eficaz de quitarle hierro a los problemas para no preocupar a lo que te rodean. Con esa ilusión en los ojitos cuando te lo pasas bien con cualquier tonteria. Soy muy afortunada de tener por mejor amigo a un niño enorme con barba, y soy consciente, pero no pienso darte las gracias por nada.
No te daré las gracias por apoyarme siempre que lo he necesitado.
Por entenderme cuando nadie quería hacerlo
Por perdonarme cosas que ni yo me perdonaba
Por valorar cada esfuerzo que hago para ser "mejor" persona.
Por tener la paciencia y el cariño necesario para corregir mis meteduras de pata
Por alegrarte por esas tonterías que no afectan nada en tu vida pero que forman una parte importante de la mía.
No te daré las gracias porque espero poder devolverte cada favor, cada sonrisa, cada regañina, cada charla y cada cerveza en la eternidad de vida que nos queda. Porque quiero que me pongas en evidencia en mi boda, que malcríes a mis hijos y les cuentes cosas horribles de su madre. Quiero que cuando hable de mi adolescencia, de mi vida de niñata de barrio alguien pueda decir "Houna, yo estaba allí"
Y quiero que, esa persona, seas tú.
Corazones verdes y amarillos.
Houna
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