Una vez, en alguna parte, leí una historia. Hablaba de un mono y un escorpión. Habiendo llegado a la orilla de un gran río, el mono decidió atravesarlo a nado. Apenas había metido una pata en el agua, oyó una vocecilla que lo llama. Miró alrededor y, a poca distancia, vió a un escorpión.
“Oye –le dice el escorpión-, ¿serías tan amable de llevarme?”
El mono lo miró fijamente a los ojos.
“No tengo la menor intención. Con ese aguijón podrías atacarme mientra nado y hacer que me ahogar”.
“¿Por qué iba a hacerlo? –Respondió el escorpión-. Si tú te ahogaras, también moriría yo. ¿Qué sentido tendría?”
El mono pensó un poco y le dijo: “¿Me juras que no lo harás?”
“¡Te lo juro!”
Entonces el escorpión subió a la cabeza del mono y el mono empezó a nadar hacia la otra orilla.
Cuando estaban casi a la mitad, sintió de pronto un pinchazo en el cuello. El escorpión le había picado.
“¿Por qué lo has hecho? –gritó el mono-. ¡Ahora moriremos los dos!”
“Perdona –respondió el escorpión-, no he podido evitarlo. Es mi naturaleza”.
Bienvenido
"Hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana. Y del Universo no estoy seguro"
Albert Einstein
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lunes, 13 de mayo de 2013
El Mono y el Escorpión
jueves, 2 de mayo de 2013
Un café con Sal
"Déjame vivir libre, libre como el aire. Me enseñaste a volar y ahora... me cortas las alas"
Dicen que el animal mas terco es la mula. Que jamás podrás convencer a una mula de que cambie su sentido o su camino. Que por donde la mula quiera ir, la mula irá. Y si no quiere ir, ten por seguro que no la vas a mover.
Supongo que el autor de este dicho tan popular debió de vivir solo toda su vida y no se encontró con un ser humano a lo largo de su existencia. Yo no he encontrado bicho más tozudo que el ser humano. Me incluyo, no quiero ser injusta.
Mis amigos, mis profesores, mi familia... en definitiva, todo aquel que me conoce un poquito, suelen decir que es imposible convencerme de nada. Dicen que a mi no se me puede decir qué tengo o no que hacer, porque no voy a hacer caso a nadie, y que hemos tenido la suerte de que lo que tengo que hacer coincide con lo que quiero hacer.
No se si eso quiere decir que tengo una fuerza de voluntad magnífica o que tengo el orgullo y la prepotencia tan hinchado que no hago caso a nadie que no sea yo.
Pero lo triste, es que es cierto. Cada movimiento sale de mi máxima convicción, quizá por eso me duele tanto cuando me equivoco; porque hubiese puesto la mano en el fuego por esa decisión. Conmigo, o cero o nada. Si en el término medio estaba la virtud, soy la más desvirtuada de la vida.
Gracias a Dios, esto no sólo me sucede a mi. Este mundo está lleno de melones, cabezones, tercos, enfilados, cabezotas y tozudos. Gente que "se les mete algo entre ceja y ceja y no paran hasta conseguirlo".
Pero, ¿Hasta que punto esta bien luchar por un objetivo? ¿Dónde está el limite entre la esperanza y la inconsciencia? ¿Entre el tesón y la pesadez? ¿Entre la constancia y la eternidad?
Hay cosas que deben venir solas, que no se pueden forzar. Es como formar una nube:
Por mucho que soples, por mucho que salpiques en el agua y por mucho que subas el fuego, no habrá nube a tu trabajo. Solo puedes sentarte, esperar y esperar, y creer en la esperanza de que tu nube se formará. Y saldrá el Sol, se ocultará, y volverá a salir. Así las veces que sea. Hasta que un día te levantes, mires arriba y ahí, esponjosa y blanquita, verás tu nube. Esa nube que ha nacido, no de tu trabajo o tu insistencia, sino de tu paciencia y tu saber esperar.
Está bien luchar por lo que se quiere, pero está mucho mejor saber cuando parar y esperar que el tiempo, el viento o el destino nos traigan lo que necesitamos. Porque quizá, y solo quizá, eso que queremos no lo necesitamos tanto. No era tan bueno como creíamos o tan indispensable como lo imaginábamos. Y sólo el tiempo nos dará la oportunidad de darnos cuenta.
No hagas de una meta tu vida. Construye tu vida con metas
sábado, 16 de marzo de 2013
Sombra aquí, sombra allá
"Con los ojos abiertos de par en par, para ver bien qué es lo que puede pasar. Tomando siempre un tiempo para pensar. No corras, no necesitas ganar."
A veces, cuando me miro al espejo no me reconozco. Tengo ojeras, los labios cortados y la piel muy pálida. Y los ojos tristes. Los ojos tristes.
Entonces como buena mujer esclava de la sociedad despliego "mi Corte Inglés" de maquillaje. Me pinto las pestañas, maquillo mis labios y tapo mis ojeras. Estoy preparada para enfrentarme al mundo porque ya he escondido de mi lo que no me gusta, lo que estaba mal. Así que ahora que estoy perfecta, ya puedo mirarme al espejo como "de verdad" soy.
E increíblemente, me reconozco aun menos. Porque yo me siento igual, igual de ojerosa, de cortada y de pálida. Pero no se ve. No lo muestro
Y así, cuando alguien me vea, no se creerá que no haya dormido, no entenderá que me sangren los labios ni que me proteja del sol.
Pero verá mis ojos tristes, lo único que no he conseguido tapar de mi.
A veces, no queremos decir que nos pasa. Preferimos guardarnos todo lo malo que os sucede, y bajo siete llaves guardarlo en una caja, cubrirla de hormigón, sellarla con aluminio y custodiarla por un dragón escupefuego. Y ahí, una vez seguros de que nadie perpetrará nuestro secreto, sonreiremos alegremente.
Disimularemos con chistes absurdos, comentarios con un humor tan blanco que roza lo infantil y no pararemos quietos para demostrar lo hiperactivos y contentos que estamos.
Pero en un momento de descuido, te sientas. Te quedas con la mirada perdida. Quitas al dragón, separas el aluminio, perforas el hormigón, buscas las llaves en tu bolsillo y abres la caja. Y suspiras.
Ay! ese suspiro que tanto te delata!
Es ahí cuando alguien se da cuenta de que estás fingiendo, de que hay algo que no va bien
Te pregunta: ¿Qué te pasa? a lo que tú respondes: Nada, no me pasa nada.
Tu voz miente, pero tus ojos no lo hacen.
Es aquí donde tienes dos opciones:
Puedes volver a esconderlo todo, llamar al dragón y con una sonrisa falsa decir: "Nada, si es que he dormido muy mal" y rezar para que tu interrogador finja creérselo y no pregunte más.
O bien, puedes confiar. Sacar con cuidadito y con un cartel de "FRÁGIL" tus problemas y contárselo a esa persona que quiso mirar más allá de tu cutre actuación.
Si lo cuentas, si confías, puede que seas traicionado, y dolerá. Pero puede que si es la persona adecuada te sientas increíblemente aliviado.
También, si no confías es obvio que nadie te podrá traicionar. Pero tampoco nadie será capaz de llegarte tan hondo como para sentirte realmente aceptado.
Así que, tú decides.
A veces, cuando me miro al espejo no me reconozco. Tengo ojeras, los labios cortados y la piel muy pálida. Y los ojos tristes. Los ojos tristes.
Entonces como buena mujer esclava de la sociedad despliego "mi Corte Inglés" de maquillaje. Me pinto las pestañas, maquillo mis labios y tapo mis ojeras. Estoy preparada para enfrentarme al mundo porque ya he escondido de mi lo que no me gusta, lo que estaba mal. Así que ahora que estoy perfecta, ya puedo mirarme al espejo como "de verdad" soy.
E increíblemente, me reconozco aun menos. Porque yo me siento igual, igual de ojerosa, de cortada y de pálida. Pero no se ve. No lo muestro
Y así, cuando alguien me vea, no se creerá que no haya dormido, no entenderá que me sangren los labios ni que me proteja del sol.
Pero verá mis ojos tristes, lo único que no he conseguido tapar de mi.
A veces, no queremos decir que nos pasa. Preferimos guardarnos todo lo malo que os sucede, y bajo siete llaves guardarlo en una caja, cubrirla de hormigón, sellarla con aluminio y custodiarla por un dragón escupefuego. Y ahí, una vez seguros de que nadie perpetrará nuestro secreto, sonreiremos alegremente.
Disimularemos con chistes absurdos, comentarios con un humor tan blanco que roza lo infantil y no pararemos quietos para demostrar lo hiperactivos y contentos que estamos.
Pero en un momento de descuido, te sientas. Te quedas con la mirada perdida. Quitas al dragón, separas el aluminio, perforas el hormigón, buscas las llaves en tu bolsillo y abres la caja. Y suspiras.
Ay! ese suspiro que tanto te delata!
Es ahí cuando alguien se da cuenta de que estás fingiendo, de que hay algo que no va bien
Te pregunta: ¿Qué te pasa? a lo que tú respondes: Nada, no me pasa nada.
Tu voz miente, pero tus ojos no lo hacen.
Es aquí donde tienes dos opciones:
Puedes volver a esconderlo todo, llamar al dragón y con una sonrisa falsa decir: "Nada, si es que he dormido muy mal" y rezar para que tu interrogador finja creérselo y no pregunte más.
O bien, puedes confiar. Sacar con cuidadito y con un cartel de "FRÁGIL" tus problemas y contárselo a esa persona que quiso mirar más allá de tu cutre actuación.
Si lo cuentas, si confías, puede que seas traicionado, y dolerá. Pero puede que si es la persona adecuada te sientas increíblemente aliviado.
También, si no confías es obvio que nadie te podrá traicionar. Pero tampoco nadie será capaz de llegarte tan hondo como para sentirte realmente aceptado.
Así que, tú decides.
lunes, 31 de diciembre de 2012
En la Puerta del Sol, como el año que fue
Típico. Llega el último día del año y todos nos disponemos a hacer un balance de su discurso.
No me gusta la palabra típico, suena a "falto de originalidad". Prefiero llamarlo... llamemoslo... Clásico.
Sí, Clásico me gusta.
Es un clásico en la Nochevieja ponernos a rememorar todo lo que ha sucedido en los últimos 365 días, haciendo mella en lo más importante. Nuestros logros, nuestros fracasos... y, finalmente, nuestras conclusiones, lecciones aprendidas y los propósitos para el año nuevo. Esos propósitos que no implican mayor compromiso que dejar de fumar, ponerse en forma o aprender inglés.
Yo soy una gran amante de los clásicos, así que cumplamos con lo hablado :
Este ha sido un año increíble, se mire por donde se mire.
Jamás me imaginé donde ahora mismo estoy.
En 12 meses fui capaz de graduarme, de conseguir una buena nota en Selectividad y de decidir mi futuro, un futuro completamente distinto al que parecía dirigirme y al que tuve el valor de dedicarme pese a lo que todos pensaban.
En 12 meses me di cuenta de que no hay mejores amigos que los que te hacen reír día sí y día también y que da igual lo que hagáis o a donde vayáis, con ellos todo está bien. También me di cuenta de que hay amigos que se separan y se distancian sin querer, pero son amigos de verdad cuando te devuelven la misma sonrisa de siempre, como si no hubiese pasado el tiempo, aunque tu pensaras que eso era imposible.
En 12 meses entendí que las palabras son muy fáciles y lo que cuentan son los actos. Que no todo el mundo es sincero cuando habla, que no siempre la gente es honesta, ni contigo ni consigo misma, y que las segundas oportunidades no deben regalarse a la ligera.
En 12 meses aprendí a dejarme guiar más por lo que siento que por lo que pienso, que no hay que forzar las cosas para que salgan. He aprendido a confiar un poco más en el destino y a no tratar de controlar cada uno de los giros que da el mundo. Lo que tiene que ser, será . Y lo que no puede ser, no será por mucho que nos empeñemos en negarlo.
En 12 meses comprendí que intenciones no son actos, que voluntad no es esfuerzo y que tiempo no es olvido. Pero que todo junto puede significar el inicio de una nueva vida maravillosa
Por último, en 12 meses aprendí que nada es tan malo ni nada es tan bueno. Que nada es para siempre y que todo puede cambiar, tanto si queremos como si no. Y que cada día nuevo es una oportunidad más de ser felices.
Para el año que viene pido paciencia, constancia y esperanza. Que todos los días me levante con un motivo y me acueste con un sueño.
Que el 2013 traiga lo que sea, no me importa. Que sea amistad, amor, dinero, trabajo, lo que sea. Pero que nos haga felices a todos.
SONREÍR, APRENDER, SOÑAR, ABRAZAR, BESAR, CANTAR, REÍR, BAILAR
No me gusta la palabra típico, suena a "falto de originalidad". Prefiero llamarlo... llamemoslo... Clásico.
Sí, Clásico me gusta.
Es un clásico en la Nochevieja ponernos a rememorar todo lo que ha sucedido en los últimos 365 días, haciendo mella en lo más importante. Nuestros logros, nuestros fracasos... y, finalmente, nuestras conclusiones, lecciones aprendidas y los propósitos para el año nuevo. Esos propósitos que no implican mayor compromiso que dejar de fumar, ponerse en forma o aprender inglés.
Yo soy una gran amante de los clásicos, así que cumplamos con lo hablado :
Este ha sido un año increíble, se mire por donde se mire.
Jamás me imaginé donde ahora mismo estoy.
En 12 meses fui capaz de graduarme, de conseguir una buena nota en Selectividad y de decidir mi futuro, un futuro completamente distinto al que parecía dirigirme y al que tuve el valor de dedicarme pese a lo que todos pensaban.
En 12 meses me di cuenta de que no hay mejores amigos que los que te hacen reír día sí y día también y que da igual lo que hagáis o a donde vayáis, con ellos todo está bien. También me di cuenta de que hay amigos que se separan y se distancian sin querer, pero son amigos de verdad cuando te devuelven la misma sonrisa de siempre, como si no hubiese pasado el tiempo, aunque tu pensaras que eso era imposible.
En 12 meses entendí que las palabras son muy fáciles y lo que cuentan son los actos. Que no todo el mundo es sincero cuando habla, que no siempre la gente es honesta, ni contigo ni consigo misma, y que las segundas oportunidades no deben regalarse a la ligera.
En 12 meses aprendí a dejarme guiar más por lo que siento que por lo que pienso, que no hay que forzar las cosas para que salgan. He aprendido a confiar un poco más en el destino y a no tratar de controlar cada uno de los giros que da el mundo. Lo que tiene que ser, será . Y lo que no puede ser, no será por mucho que nos empeñemos en negarlo.
En 12 meses comprendí que intenciones no son actos, que voluntad no es esfuerzo y que tiempo no es olvido. Pero que todo junto puede significar el inicio de una nueva vida maravillosa
Por último, en 12 meses aprendí que nada es tan malo ni nada es tan bueno. Que nada es para siempre y que todo puede cambiar, tanto si queremos como si no. Y que cada día nuevo es una oportunidad más de ser felices.
Para el año que viene pido paciencia, constancia y esperanza. Que todos los días me levante con un motivo y me acueste con un sueño.
Que el 2013 traiga lo que sea, no me importa. Que sea amistad, amor, dinero, trabajo, lo que sea. Pero que nos haga felices a todos.
SONREÍR, APRENDER, SOÑAR, ABRAZAR, BESAR, CANTAR, REÍR, BAILAR
domingo, 18 de noviembre de 2012
Ready? Go
Ni negro del todo, ni del todo blanco. Entre los extremos siempre hay más espacio.
A ti también te ha pasado, me equivoco?
Ese momento en que no sabes si quiera como sentirte.
No estás triste, pero tampoco estás feliz
No estás enfadado, pero tampoco estás en paz.
No tienes frío, pero tampoco tienes calor.
No te duele, pero tampoco te da igual.
No quieres que se repita, pero tampoco quieres olvidarlo.
Vacío. Es una sensación extraña.
Como si nada importara, como si no hubiese nada que te motivara lo suficiente como para levantarte, pero no ha ocurrido nada tan grave como para quedarte en la cama.
Y te preguntas, qué ha pasado? Antes esto no era asi. Qué ha pasado conmigo, con mi vida?
Y lo sabes, obviamente lo sabes. Pero no lo quieres aceptar, por supuesto que no.
Cómo admitir que una tontería tan grande te ha dejado en tal estado. Con lo maduro que tú eres, que sabes diferenciar perfectamente lo importante de lo que no lo es. Y esto, decididamente, no es importante.
Pues lo ha hecho.Te ha dejado sin rumbo, sin camino, sin mapa y sin billete de vuelta. Y aquí tu BlackBerry no tiene cobertura.
Y ahora, qué? Qué se supone que tengo que hacer?
Volver a donde estaba? Avanzar? si bueno, avanzar. Pero, hacia dónde? Si no sé dónde estoy, cómo voy a saber a dónde quiero ir.
No te desesperes mi querido lector. Todo en esta vida sucede por algo, no siempre por algo justo, pero siempre por algo. Y quizá ese batacazo lo necesitabas. Quizá te halla servido para abrir los ojos. Para darte cuenta de que quizá no estabas cogiendo el rumbo correcto, que te estabas perdiendo en la inmensidad de otra persona.
Estás a tiempo de corregirte. Busca, estate atento, márcate objetivos. No tiene que ser ahora, ni mañana. Será cuando tú lo decidas. Y se cumplirán cuando tú estés preparado.
Es que no te has dado cuenta? La persona más importante de tu vida siempre serás TÚ.
Protagonista de tu propia obra. Solista de tu propio concierto
Además, debes saber por qué no te has hundido. Si de verdad estuvieras vacío, nada hubiese frenado tu caida hacia el desastre. Pero aquí estás, en medio de la risa y el llanto. Por qué?
Porque tienes mil y una razones para sonreir. Todos los días.
Ready? Go :)
A ti también te ha pasado, me equivoco?
Ese momento en que no sabes si quiera como sentirte.
No estás triste, pero tampoco estás feliz
No estás enfadado, pero tampoco estás en paz.
No tienes frío, pero tampoco tienes calor.
No te duele, pero tampoco te da igual.
No quieres que se repita, pero tampoco quieres olvidarlo.
Vacío. Es una sensación extraña.
Como si nada importara, como si no hubiese nada que te motivara lo suficiente como para levantarte, pero no ha ocurrido nada tan grave como para quedarte en la cama.
Y te preguntas, qué ha pasado? Antes esto no era asi. Qué ha pasado conmigo, con mi vida?
Y lo sabes, obviamente lo sabes. Pero no lo quieres aceptar, por supuesto que no.
Cómo admitir que una tontería tan grande te ha dejado en tal estado. Con lo maduro que tú eres, que sabes diferenciar perfectamente lo importante de lo que no lo es. Y esto, decididamente, no es importante.
Pues lo ha hecho.Te ha dejado sin rumbo, sin camino, sin mapa y sin billete de vuelta. Y aquí tu BlackBerry no tiene cobertura.
Y ahora, qué? Qué se supone que tengo que hacer?
Volver a donde estaba? Avanzar? si bueno, avanzar. Pero, hacia dónde? Si no sé dónde estoy, cómo voy a saber a dónde quiero ir.
No te desesperes mi querido lector. Todo en esta vida sucede por algo, no siempre por algo justo, pero siempre por algo. Y quizá ese batacazo lo necesitabas. Quizá te halla servido para abrir los ojos. Para darte cuenta de que quizá no estabas cogiendo el rumbo correcto, que te estabas perdiendo en la inmensidad de otra persona.
Estás a tiempo de corregirte. Busca, estate atento, márcate objetivos. No tiene que ser ahora, ni mañana. Será cuando tú lo decidas. Y se cumplirán cuando tú estés preparado.
Es que no te has dado cuenta? La persona más importante de tu vida siempre serás TÚ.
Protagonista de tu propia obra. Solista de tu propio concierto
Además, debes saber por qué no te has hundido. Si de verdad estuvieras vacío, nada hubiese frenado tu caida hacia el desastre. Pero aquí estás, en medio de la risa y el llanto. Por qué?
Porque tienes mil y una razones para sonreir. Todos los días.
Ready? Go :)
viernes, 7 de septiembre de 2012
II Carta a la eternidad
Aquí estoy. 11 meses después, escribiendo la que es la segunda carta a la eternidad. Tu eternidad.
Se ha cumplido un año. 12 meses, 52 semanas, 365 días desde aquel fatídico 6 de Septiembre.
Aquel día en el que las palabras dolieron más que nunca. Aquel día en el que la ausencia tomó un nuevo significado y la añoranza se convirtió en un estilo de vida.
Un año entero. Es mucho y a la vez poquísimo tiempo.
Resulta muchisimo tiempo pensando en que nunca hemos estado tanto tiempo sin verte, sin oirte, sin saber de ti.
Pero, a la vez, aun a pasado poco tiempo como para recordarlo sin sufrirlo.
Sí, es así, aun duele pensarte. Supongo que con el tiempo eso irá cambiando, y cada vez dolerá un poquito menos, hasta que un día ya no duela y podamos recordarte con toda la alegría.
Aunque creo que, eso nunca será así.
No creo que llegue el momento en el que recordarte nos resulte indoloro. Porque aunque vayamos asimilando que no estás, aunque nos acostumbremos a estar sin tí y aunque aceptemos que ya no van a cambiar las cosas, te seguiremos echando de menos. Seguiremos pensando en las cosas que te gustaban hacer, y aquellas que tanto detestabas.
Nos pasa mucho. A veces vamos por la calle, o cuando vemos algo en el sofa, o incluso un libro o un comentario y decimos: Fíjate, con lo que le gustaba. O con lo mucho que lo odiaba.
Estás con nosotros, siempre.
Me gustaría decirte que las cosas han cambiado, que nuestra vida ha cambiado el rumbo, o ha adquirido un nuevo sentido.
Pero la verdad es que no es así. Casi todo sigue como siempre, lo único que ha pasado es el tiempo.
Tiempo, aire quieto.
Tiempo, contigo
Tiempo, sin ti.
Tiempo.
Esta carta es tuya, es a ti, a tu grandiosidad, a tu minuciosidad, a tu dedicación.
Es tu carta a tu eternidad .
Se ha cumplido un año. 12 meses, 52 semanas, 365 días desde aquel fatídico 6 de Septiembre.
Aquel día en el que las palabras dolieron más que nunca. Aquel día en el que la ausencia tomó un nuevo significado y la añoranza se convirtió en un estilo de vida.
Un año entero. Es mucho y a la vez poquísimo tiempo.
Resulta muchisimo tiempo pensando en que nunca hemos estado tanto tiempo sin verte, sin oirte, sin saber de ti.
Pero, a la vez, aun a pasado poco tiempo como para recordarlo sin sufrirlo.
Sí, es así, aun duele pensarte. Supongo que con el tiempo eso irá cambiando, y cada vez dolerá un poquito menos, hasta que un día ya no duela y podamos recordarte con toda la alegría.
Aunque creo que, eso nunca será así.
No creo que llegue el momento en el que recordarte nos resulte indoloro. Porque aunque vayamos asimilando que no estás, aunque nos acostumbremos a estar sin tí y aunque aceptemos que ya no van a cambiar las cosas, te seguiremos echando de menos. Seguiremos pensando en las cosas que te gustaban hacer, y aquellas que tanto detestabas.
Nos pasa mucho. A veces vamos por la calle, o cuando vemos algo en el sofa, o incluso un libro o un comentario y decimos: Fíjate, con lo que le gustaba. O con lo mucho que lo odiaba.
Estás con nosotros, siempre.
Me gustaría decirte que las cosas han cambiado, que nuestra vida ha cambiado el rumbo, o ha adquirido un nuevo sentido.
Pero la verdad es que no es así. Casi todo sigue como siempre, lo único que ha pasado es el tiempo.
Tiempo, aire quieto.
Tiempo, contigo
Tiempo, sin ti.
Tiempo.
Esta carta es tuya, es a ti, a tu grandiosidad, a tu minuciosidad, a tu dedicación.
Es tu carta a tu eternidad .
domingo, 2 de septiembre de 2012
Sparkling
No siempre se puede estar en lo más alto.
No siempre te encuentras en la cresta de la ola
No siempre estarás en la cima de la montaña
A veces te tocará estar a ras de suelo, al nivel del mar.
O puede que incluso te toque hundirte un poco, en el subsuelo.
No siempre las cosas van bien.
Y te puedo decir que sé que en ese momento tendrás ganas de abandonarlo todo.
De reiniciar tu cabecita y olvidar todo lo que te está haciendo daño.
Seguramente maldigas y bendigas hasta encontrar el inicio de tu malestar, repases uno a uno cada paso que diste desde ese momento en el que todo iba bien, hasta este desastre.
Lo sé, yo lo he hecho.
Pero a veces el culpable no es más que el propio destino. Una broma de esas que al universo le gusta gastarnos. Una prueba de lo resistente que puedes llegar a ser.
Una basura, lo sé.
Pero oye, no estamos aquí para quejarnos, para deprimirnos o para pasarlo mal.
Aun queda mundo, te lo prometo.
Quedan muchísimas cosas por hacer, y no tenemos tiempo para dejarlas pasar sólo por un mal momento.
Los malos momentos siempre predicen a los buenos. Recuérdalo mi querido lector.
Ahora no lo verás, o no lo querrás ver. Pero tienes tantas posibilidades de ser feliz como antes, como antes de que todo se derritiera ante tus ojos. Como antes de que uno a uno todo se fuese desmoronando, como un juego de dominó. Pero sabes qué? Cuando cae la última ficha, esa que no impulsa a ninguna otra, esa que se da de bruces contra el suelo, solo queda levantarlas, poquito a poquito, con paciencia y con cariño.
Hoy duele, mañana un poquito menos, y pasado un poquito menos aun.
Hasta que ya no duela nada.
Ahora, levanta la cabeza.
No será fácil, es cierto, pero tampoco tan complicado como te estás imaginando.
Sonríe, hoy comienza el resto de tu vida :)
No siempre te encuentras en la cresta de la ola
No siempre estarás en la cima de la montaña
A veces te tocará estar a ras de suelo, al nivel del mar.
O puede que incluso te toque hundirte un poco, en el subsuelo.
No siempre las cosas van bien.
Y te puedo decir que sé que en ese momento tendrás ganas de abandonarlo todo.
De reiniciar tu cabecita y olvidar todo lo que te está haciendo daño.
Seguramente maldigas y bendigas hasta encontrar el inicio de tu malestar, repases uno a uno cada paso que diste desde ese momento en el que todo iba bien, hasta este desastre.
Lo sé, yo lo he hecho.
Pero a veces el culpable no es más que el propio destino. Una broma de esas que al universo le gusta gastarnos. Una prueba de lo resistente que puedes llegar a ser.
Una basura, lo sé.
Pero oye, no estamos aquí para quejarnos, para deprimirnos o para pasarlo mal.
Aun queda mundo, te lo prometo.
Quedan muchísimas cosas por hacer, y no tenemos tiempo para dejarlas pasar sólo por un mal momento.
Los malos momentos siempre predicen a los buenos. Recuérdalo mi querido lector.
Ahora no lo verás, o no lo querrás ver. Pero tienes tantas posibilidades de ser feliz como antes, como antes de que todo se derritiera ante tus ojos. Como antes de que uno a uno todo se fuese desmoronando, como un juego de dominó. Pero sabes qué? Cuando cae la última ficha, esa que no impulsa a ninguna otra, esa que se da de bruces contra el suelo, solo queda levantarlas, poquito a poquito, con paciencia y con cariño.
Hoy duele, mañana un poquito menos, y pasado un poquito menos aun.
Hasta que ya no duela nada.
Ahora, levanta la cabeza.
No será fácil, es cierto, pero tampoco tan complicado como te estás imaginando.
Sonríe, hoy comienza el resto de tu vida :)
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